Curitiba, Brasil.- En una celda de 15 metros cuadrados, con baño privado, amaneció el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva en la cárcel de Curitbia, donde deberá pasar los próximos 12 años por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Lula, de 72 años, se entregó este sábado a la Policía. Llegó a la prisión en un helicóptero a las 22:30 hora local. A su arribo lo esperaban tanto simpatizantes como detractores, estos últimos celebraban la sentencia impuesta por el juez Sergio Moro al grito de “¡Viva la República de Curitiba, viva Sergio Moro!”.

“La República de Curitiba aguarda la llegada del mayor corrupto del país”, gritaba una mujer sobre un camión de sonido.

Mientras que sus seguidores gritaban “¡Soy Lula! ¡Soy Lula!”, en referencia a las declaraciones del expresidente el día anterior: “Cada uno de ustedes se transformará en un Lula”.

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