Ciudad de México.- Pese a que hay quienes critican al presidente Andrés Manuel López Obrador por no haber removido a los líderes gremiales anclados en el poder, la estrategia del nuevo gobierno federal para combatir el crimen comienza a trastocarlos, como es el caso de Carlos Romero Deschamps, dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana desde 1993.

Y es que la transparencia es un eje clave en la administración del primer mandatario de izquierda en el país, quien después de presentar su declaración patrimonial esta semana señaló que ningún alto funcionario podría laborar a su lado sin que dé a conocer sus bienes, para descartar posibles actos de corrupción o enriquecimiento ilícito. Es cuestión de tiempo para que esta medida se aplique a otros sectores fuera de la gestión pública, tal y como los mexicanos han aclamado desde hace muchos años.

Romero Deschamps, que ha resaltado por una nula discreción en el manejo de su fortuna, permaneció como una figura inamovible durante varios sexenios, ya fueran priistas o panistas, sin embargo, la llegada de López Obrador cimbró algo a tal grado que ha solicitado a través de su abogado Antonio Collado Mocelo un amparo para evitar cualquier orden de aprehensión en su contra, aunque el gobierno federal ha rechazado tener abierta alguna investigación con respecto a su persona.

Es por ello que la confianza en la nueva administración, autronombrada como la cuarta transformación, no sólo se mantiene firme sino que hay quienes están ciertos de que sólo es cuestión de tiempo para que se materialice una orden de arresto cuidadosamente preparada para que no haya vacíos legales que permitan que Romero Deschamps sea exonerado una vez que la Justicia le ha tenido.

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