Washington, EE. UU.- El arzobispo de Washington D.C. y otros líderes sociales condenaron la aparición de Donald Trump en la Iglesia Episcopal de Saint Joan, donde se tomó una fotografía con una biblia.

Para llegar al sitio, un equipo de seguridad dispersó con gases lacrimógenos y balas de goma una manifestación pacífica que exigía justicia por George Floyd.

Wilton D. Gregory, arzobispo de la capital estadounidense, afirmó que la acción de Trump fue “desconcertante y reprobable”, pues ningún elemento católico debe ser manipulado para su uso como parte de una moda que viole los principios religiosos.

Aseguró que el empleo inadecuado de Trump hace que defiendan, como iglesia, los derechos de aquellos que están en desacuerdo. Afirmó que el papa San Juan Pablo II, al ser defensor de los derechos humanos, no permitiría el uso de gases y balas de goma contra aquellos que expresan su opinión, mucho menos por una “fotografía oportuna” en un sitio de paz.

Por su parte la reverenda Mariann Budde, obispa de la diócesis de Washington, aseguró que Trump empleó la biblia como si fuera un accesorio o una extensión militar que ampliara su “autoritaria posición”, durante una entrevista para NBC.

Señaló que Trump no fue a la iglesia a orar o a ofrecer sus condolencias a la familia de Floyd ni a sanar a la nación, como se esperaba de un líder en el país.

El reverendo James Martin, un cura jesuita consultor del Vaticano, aseguró que usar la biblia como un artículo de utilería y presumir que el país tiene una gran fuerza militar para atacar a otros, no sigue los preceptos de Jesús en la biblia.

Por su parte, Nancy Pelosi y Chuck Schumer, líderes demócratas en el Congreso de Estados Unidos, redactaron un comunicado en conjunto condenando los ataques en contra de manifestantes pacíficos que estaban en pleno derecho de protestar.

Más tarde, el fiscal general de Estados Unidos, William Barr confirmó que fue él quien dio la orden de liberar el camino con policías equipados como antimotines para arribar a la iglesia.

De acuerdo con la investigación de The Washington Post, Barr dio la orden directa de despejar el área para que el presidente pudiera pasar hacia la iglesia, reveló un oficial del Departamento de Justicia, y aseguró que debía hacerse de forma rápida, pues Trump le dio dicha tarea al fiscal.

Los policías del parque que rodea la zona fueron provisionados con equipo antimotines para despejar el área y empujaron a manifestantes, cuando se negaron a moverse, porque la protesta era legal, los miembros de las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos y balas de goma.

Los miembros del servicio secreto, a su vez, rodearon el área para hacer un camino donde pasaría el presidente, en coordinación con el primer equipo que despejó el área cercana al centro religioso. El presidente llegó media hora después, cuando ya no había manifestantes.

Las autoridades han dado dos versiones oficiales sobre la razón del despeje del área, la primera es porque intentaban que las personas se alejaran porque iniciaría el toque de queda, mientras que la segunda apunta a que fue una decisión para extender la zona de seguridad de Washington DC, ninguna de ellas se refiere a la visita del presidente.

Agencia Notimex