Ciudad de México.- La ostentación y el lujo en el que vivieron hasta ahora los Presidentes de la República terminó en Los Pinos. Ahora todos los mexicanos, sin distinción de clases, tienen acceso a las residencias y jardines que enmarcaron durante seis años la vanidad de Enrique Peña Nieto y de la actriz que lo acompañó durante los seis años que duró la telenovela.

La nueva era se reflejó simbólicamente con una familia de Acapulco, Guerrero, posando de los que fue la Residencia Oficial cuya opulencia era inaccesible para los mexicanos y que ahora se convertirá en un centro cultural.

Los  usuarios de redes sociales comenzaron a comparar la imagen de la familia con la de Angélica Rivera y su hija. Por un lado el lujo y derroche, y por el otro una familia de escasos recursos, donde uno de sus integrantes, un niño, iba incluso descalzo. Destacaron que la de la familia de Guerrero es la realidad de muchos en México y no el derroche que mostraba la familia Peña-Rivera

El complejo de Los Pinos, en el histórico Bosque de Chapultepec, comprende una superficie de 56 mil metros cuadrados y es catorce veces más grande que la Casa Blanca, residencia del Presidente de Estados Unidos.

La lujosa vida que llevaron durante los últimos seis años tanto Angélica Rivera como todos sus hijos e hijas fue ocultada por la Presidencia de México. Las erogaciones en alimentación, vestimenta, calzado, telefonía celular, computadoras, ayuda doméstica y seguridad de los hijos del matrimonio Peña-Rivera están declarados como “inexistentes” ante el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI).

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