Acapulco, Gro.- Ser conductor de un trasporte público en Acapulco representa un latente peligro de muerte: el año pasado, 100 trabajadores del volante fueron asesinados y 14 sitios atacados a tiros por la delincuencia organizada. Entre las víctimas están chóferes de taxis azul con blanco, de colectivos, de ruta alimentadora, de Urvan y de camiones urbanos.

Esas cifras significan un notable incremento con lo sucedido en 2017 cuando hubo 47 chóferes asesinados; de ellos, 80 por ciento fueron taxistas acribillados a balazos, con torniquete, desmembrados, e incluso quemados adentro de sus automóviles. De los 14 ataques a sitios del transporte público, la mayoría son de rutas que van a las regiones de la Costa Grande y Costa Chica.

El sitio de las Urvan que van de Acapulco a Coyuca de Benítez, ubicado frente al panteón San Francisco, fue atacado en tres ocasiones y cuatro personas fallecieron.

Mientras que en el fraccionamiento Las Playas, en el barrio de La Bodega y esquina con la avenida Costera, un hombre y una estudiante de Enfermería de la escuela Indaseg fueron asesinados; dos días antes un taxi de la alimentadora había sido incendiado.

En la avenida Costera, uno de los ataques fue el 4 de junio en el sitio de la tienda Aurrera, en el fraccionamiento Hornos; también dos chóferes fueron ejecutados, uno de ellos un taxista en la colonia Carabalí y un chófer de Urvan en la Calle 10 de la colonia Cuauhtémoc. Ese día fueron ataques casi simultáneos contra el transporte público.