Miami.- Sin duda uno de los fenómenos meteorológicos más espectaculares y destructivos, los huracanes no son otra cosa que tormentas que se originan en los océanos, generalmente a finales del verano. Para su gestación han de confluir al menos tres factores: que la temperatura del agua sea superior a 28 ºC, para que se produzca su evaporación y condensación en capas superiores; que la evaporación genere un centro de baja presión y que los vientos alisios aporten aire frío en las capas altas de la atmósfera.

“Los ciclones o huracanes con una intensidad mayor son una de las consecuencias esperadas del cambio climático”, explica Valérie Masson-Delmotte, miembro del GIEC, grupo de referencia sobre el clima a nivel mundial.

“Cuanto mayor es la temperatura del agua y el nivel de humedad, mayor puede ser la intensidad del ciclón. Ahora bien, estos dos elementos son más intensos debido al aumento del efecto invernadero”, afirma la climatóloga. “Consideramos que hay un 7% de humedad más en la atmósfera por cada grado de calentamiento”, precisa.

Los huracanes se forman cuando una serie de tormentas eléctricas se acumulan y se desplazan sobre aguas oceánicas cálidas. En el Océano Atlántico y el este del Pacífico se les llama huracanes, en la Bahía de Bengala y en el Océano Índico se les conoce como ciclones.

El aire cálido de la tormenta y de la superficie oceánica se combinan y comienzan a elevarse. Esto genera baja presión en la superficie del océano.

Los vientos que circulan en direcciones opuestas hacen que la tormenta comience a girar. La elevación del aire cálido hace que la presión disminuya a mayor altitud

El aire se eleva cada vez más rápido para llenar este espacio de baja presión, atrayendo a su vez más aire cálido de la superficie del mar y absorbiendo aire más frío y seco hacia abajo.

A medida que la tormenta se va desplazando sobre el océano, va absorbiendo más aire húmedo y cálido. La velocidad del viento aumenta a medida que el aire va siendo chupado por el centro de baja presión. Pueden pasar horas o varios días hasta que la depresión se convierte en huracán.

Los huracanes están formados por un ojo o centro de vientos calmos rodeados de una banda nubosa de fuertes vientos y tormentas con pesadas precipitaciones.

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