Ottawa.- Cada vez son más las voces que se elevan para que Canadá cambie las leyes actuales que conceden la ciudadanía automática a todo individuo nacido en el país, sin importar el estatus de sus padres en el territorio. Ese derecho (que también tienen México y Estados Unidos, entre una treintena de países) ha conducido a abusos que culminan en lo que se llama el “turismo de partos”.

Esa situación provoca el aumento de una práctica que consiste en que una pareja o una mujer, que no tienen residencia permanente o sin ser canadienses, entran al país con la finalidad de que el bebé obtenga de forma automática la nacionalidad al nacer. El epicentro está situado en la Columbia Británica, especialmente en Richmond, una ciudad de la zona metropolitana de Vancouver, donde la mitad de sus residentes son de ascendencia china.

Una investigación mostró que más de 20 casas en Richmond eran en realidad albergues para recibir a mujeres procedentes de China que deseaban dar a luz en Canadá, por medio de agencias que operan en el país asiático y en el norteamericano. “Es una forma de explotar el sistema. Estas personas están ocupando espacios de quienes desean hacer las cosas de forma correcta”, reprocha Kerry Starchuk, una canadiense residente en Richmond.

¿Usted qué opina?: