Londres.- En su desesperado intento por conseguir que el Parlamento apruebe el próximo martes el acuerdo del Brexit, la primera ministra Theresa May se dispone a lanzar su último cartucho: prevé presentar antes de la votación nuevos compromisos procedentes de la Unión Europea con los que calmar las dudas de muchos diputados indecisos, especialmente respecto a la duración del llamado backstop o salvaguarda irlandesa.

La idea es que Irlanda del Norte permanezca dentro de la Unión Aduanera mientras Reino Unido y la Unión Europea no concluyan la negociación de un futuro acuerdo comercial. El Ejecutivo británico, sin embargo, no ha precisado la forma que tendrán esos nuevos compromisos ni su fortaleza legal.

May exige a los diputados “que dejen de jugar” con el Brexit. El Banco de Inglaterra advierte de que un Brexit sin acuerdo sería peor que la crisis financiera de 2008. No respaldarlo, en opinión de la Primera Ministra, “sería algo catastrófico”. “Una imperdonable grieta en la confianza de los ciudadanos en nuestra democracia. Mi mensaje al Parlamento este fin de semana es muy simple: ha llegado la hora de olvidar los juegos y de hacer lo que es mejor para el país”,