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EL PARTIDO FANTASMA

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Por Leonardo Zaleta

Cronista de la ciudad

Edson Arantes do Nascimento, Pelé, había nacido en un barrio pobre. De los ocho a los doce años fue voceador, limpiabotas y aprendiz de zapatero para contribuir a la economía hogareña. Lo entusiasmaba el futbol. En Bauru, a los once años jugaba en el equipo infantil Ameriquinha y después pasó al juvenil. A los 16 años solicitó su ingreso al equipo Santos y al año siguiente fue aceptado. Pronto alcanzó un lugar prominente.

Tan así es, que en 1958 alineó con la selección brasileña y fue factor decisivo para que Brasil venciera 5-2 a Suecia (equipo anfitrión), coronándose campeón del VI Campeonato Mundial de Futbol.

La selección brasileña volvería a repetir la proeza en Chile 1962 y luego en la Ciudad de México en 1970 en el flamante estadio Azteca. Pelé permaneció con Santos hasta 1975, y tuvo que rechazar jugosas propuestas del Inter de Milán y el Real Madrid. Aceptó la oferta del Cosmos de Nueva York y se retiró de los estadios en octubre de 1977.

Fue orgullo nacional, repartió autógrafos a los más altos dignatarios del mundo. Se fue con su récord de mil goles, aseverando: “En mi oficio no lo puede hacer todo uno solo, nadie lo puede hacer, ni siquiera Pelé”.

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En Poza Rica se preparaba la edición 1959 de las Fiestas del Petróleo. El comité de campaña de Laurita Reyes Espinoza presentó en el parque Merino el espectáculo de “Los Pilotos Infernales”, pero además logró una gran aportación con la rifa de 50 novillonas y un semental, cedidos por el señor Manuel Cebada, amigo de su padre.

El comité de Toñita Castillo organizó un partido de béisbol infantil entre los equipos Tilingos de Monterrey, que habían obtenido el primer lugar en una liga del sur de los EE.UU., contra uno local, que ganó uno de los tres juegos.

El comité de Regina Casados Escudero lo integró un nutrido grupo de compañeros de la primaria “Kilómetro 52” de la colonia Manuel Ávila Camacho. Este comité celebró el espectáculo más impactante en la región: la presentación del internacional equipo Santos de Brasil, en el parque Jaime J. Merino.

En enero-febrero de 1959, el Santos realizó una gira presentándose en Perú, Ecuador, Costa Rica, Guatemala y México. Los cariocas venían precedidos de una fama inconmensurable. Eran ídolos en Latinoamérica.

La directiva de los Petroleros encabezada por el michoacano Abel Aníncer y el Ing. Enrique Vera Paz, hicieron contacto con los organizadores del pentagonal que se celebró en el estadio de la Ciudad Universitaria en la Ciudad de México con la participación de los equipos Santos, UDA Dukla (de Praga), Guadalajara, América y León.

Los directivos pozarricenses, que apenas en 1958 habían ingresado a la Segunda División,  plantearon la posibilidad de realizar un juego de exhibición en Poza Rica. Contaron con el respaldo del Ing. Pascual Gutiérrez Roldán, director de Pemex, que puso a disposición del equipo brasileño el avión Petrolero II; la Sección 30 del sindicato petrolero, patrocinadora del equipo, y la autoridad municipal.

En esta ciudad, a través del comité central, algunos integrantes del comité pro Regina Casados Escudero, hermosa candidata en el esplendor de sus 18 años, se adhirieron al proyecto futbolístico internacional. La guapa Regina era novia del joven Manlio Hernández Ramírez, quien con algunos condiscípulos de la escuela “Kilómetro 52”, en 1957 habían fundado la asociación de exalumnos. Dorita Ramírez, prima de Manlio, fue su chaperona durante la campaña, por tal razón aparece en la histórica foto con Pelé.

Manlio, Ricardo Téllez Silva, Óscar Torres Pancardo y Antonio Covarrubias (eran trabajadores en el departamento de Producción y Gas), también militaban Álvaro Ramírez, Efraín Gómez Zaleta, Israel y Juan Morales, Florentino Nicolás, Juan Héctor Fajardo, Daniel Salomón, Iris y Lira Becerra, algunos de ellos practicantes del balompié, fueron los promotores del evento.

Entusiasmados se encargaron de vender el boletaje para aportar la recaudación a la candidatura de la que había sido su compañera de aulas en la colonia Manuel Ávila Camacho.

Desde un principio se habló de la presentación del equipo Santos de Brasil con Pelé, su estrella. Así lo manejó la prensa. Es decir, se trató de un juego de exhibición, no de un partido formal, lo cierto es que el imaginario colectivo registró “Santos contra Petroleros”. Conocer al rey Pelé en persona era un privilegio que nadie estaba dispuesto a desechar. Incluyendo al alumnado de la escuela preparatoria que desertó de clases, por gentileza del compañero Daniel Salomón Hernández, que era árbitro.

Dentro del calendario del pentagonal, el Santos jugó en Guadalajara contra el Atlas el  domingo 8 de febrero. De ahí volaron directamente a Poza Rica donde se presentarían al día siguiente. Sabían que venían a una práctica abierta al público, coloquialmente a echar una cascarita.

El periódico Esto publicó el 8 de febrero la nota enviada por su corresponsal Roberto Ruiz Escamilla, anunciando: “El Santos actuará mañana en Poza Rica.-Jugarán titulares contra reservas y refuerzos”. El texto es muy claro: fue un juego de exhibición, no un partido.

Arribaron a esta ciudad petrolera el lunes 9 a las 16:00 horas. El trayecto del campo de aviación del kilómetro 4.5 al palacio lo recorrieron los jugadores brasileños en autobús y la parte final a pie hasta el hotel.

En unas Pick-up, los cariocas recorrieron el centro de la ciudad. Más tarde, Regina Casados, derrochando hermosura y simpatía, entregó un enorme ramo de flores al ídolo mundial Edson Arantes do Nascimento. Subieron al auditorio del palacio municipal donde el C. Francisco Alarcón Solís, síndico del ayuntamiento y presidente municipal PML, entregó al negrito cañonero la llave de la ciudad y declaró a los cariocas “ciudadanos distinguidos”, ante un público entusiasmado.

Esa noche, por una puerta ubicada por el center field del parque Merino, el equipo Santos entró al empastado portando la bandera de México a la usanza olímpica. Porras, matracas, juegos pirotécnicos. La ovación fue estruendosa para recibir al rey Pelé y sus compañeros: Garrincha, Didí, Vavá, Zagalo, y otras estrellas, alumbrados por las luminarias a más no poder y la fanaticada delirante.

El cuadro fuerte del equipo Petroleros lo integraban: Armando de Paredes (capitán), Alfonso “Pescado” Portugal, Pepín González, Carlos Calderón de la Barca, Gerónimo “Glostora” García Estrada, Héctor “Loco” Sandoval (zamoreño y exalumno de la “Díaz Mirón”), Zacarías Martínez Cortés, Carlos González Cabrera, Mónico “Faroles” Rueda, Pedro Morales y Javier “Gato” Montes (portero). D.T. Ángel Papadópulos.

Entraron esa noche: el papanteco Mario Aparicio Gamboa, Mauro Franco, Jaime “El Tepa” Gómez y Papus Valencia.

En la historia dejaron una huella indeleble por sus hazañas: Hugo Frank, José Moncebáez, Cruz “El Chato” Marín Illescas (portero, que radicó en esta ciudad mucho tiempo), Armando “Pichicuás” Garrido, Héctor Segura Ramírez, Juan Bosco Martínez, Heraclio Martínez, Carlos Mondragón, así como Arsenio Aparicio.

Los Petroleros entraron desplegando la bandera de Brasil y fueron recibidos con muestras de cariño. De Paredes y Coutinho intercambiaron banderines.

Fueron los árbitros Silvestre Gutiérrez, Daniel Salomón y Blas Caro Benavidez. Los dos últimos, exalumnos de la escuela “Kilómetro 52”.

El abanderado Daniel Salomón, nuestro condiscípulo, llevó a Pelé frente a las graderías de sol donde nos había conseguido lugar, para que lo saludáramos y escuchara nuestras porras. Después tuvo que hacer el recorrido completo porque los envidiosos de sombra querían compartir la deferencia. Los aficionados se retrataron con Pelé que repartió sonrisas, autógrafos y saludos.

Se formaron dos bandos: el blanco y el rojo. Los jugadores titulares del Santos integraron el equipo blanco, y los suplentes reforzados por algunos jugadores del Poza Rica, el equipo rojo.

A las 20:15 de esa noche rutilante, “Chico” Alarcón dio la patada con la que inició el más grande espectáculo futbolístico de que Poza Rica tenga memoria, ante una concurrencia cercana a los 10,000 asistentes locales y foráneos.

Pelé jugó en el primer tiempo con los blancos y en el segundo con los rojos. Los cariocas animosos no ocultaban que se movían “a media máquina”. El público no se quedó con las ganas de ver a Pelé disparar un cañonazo para anotar un gol espectacular. El papanteco Mario Aparicio se cubrió de gloria al anotar el único gol al portero brasileño. Score final: 2-1.

Después del partido se les ofreció una cena en el Club de Leones. El grupo musical interpretó música tropical y el joven Pelé no resistió las ganas de invitar a bailar a Regina. Uno de sus compañeros dijo a Manlio: “creo que te la están ganando, compa”.

Al día siguiente visitaron las instalaciones de la refinería y más tarde emprendieron el vuelo rumbo a la Ciudad de México, donde el pentagonal no había concluido.

Algunos cronistas deportivos señalaron este encuentro como “el partido fantasma”, pues no figura en el récord del Santos. Hay quien afirma que tanto los blancos como los rojos fueron reforzados por jugadores locales. Y siguen las versiones hasta adquirir rango de leyenda o pleito cantinero.

Ciertamente, el encuentro de Poza Rica fue una exhibición interescuadras, un partido amistoso, los jugadores de Poza Rica y el Santos jugaron “entreverados”, como dijo un paisano en la galería de sol, este sí pagando boleto.

En 1959 resultó reina del petróleo Clarita Reyes Espinoza, princesa Antonia Castillo (de la Petromex) y duquesa Regina Casados, vecina de la colonia Lázaro Cárdenas.

Regina y Manlio se casaron y fueron felices con sus hijos: Erika, Jazmín y Manlio.

El único partido de futbol al que he asistido, como de malas, no valió. Desde niño soy adicto a los Yankees de Nueva York (sólo beisbolísticamente), apegado a las crónicas emocionantes de Pedro “El Mago” Septién, narrando por radio la famosa Serie Mundial.


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EL ARTE PÚBLICO DE TEODORO CANO.

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Por Leonardo Zaleta.

Cronista de la ciudad.

A un mes de su partida, su ausencia nos tiene atrapados en un espasmo de dolor y tristeza.

Cada día es más intenso el recuerdo de Teodoro, el que nació en el Barrio del Zapote de la ciudad vainillera el 29 de mayo de 1932, y estudió en la escuela cantonal Melchor Ocampo.

Cuando tenía año y medio de edad murió su madre. Compartió su orfandad con Carmen su hermana mayor. Su padre Luciano Cano González era un pintor empírico y excelente, con él aprendió a fondear de rojo las bateas de cedro para que Chano le imprimiera el acabado artístico.

Fue su mamá de crianza su tía Valeria Cano, que tenía un hijo: Claudio Martínez Cano, ocho años mayor que él.

Concluyó la primaria en 1944 y al año siguiente ingresó a la secundaria Jorge de Castro Cancio. Ese año Diego Rivera visitó Papantla. Lo abordó y le expresó su afición por la pintura. El genio le pidió que hiciera unos dibujos y complacido le entregó una tarjeta para que lo visitara en la Ciudad de México.

En ese tiempo Chano Cano era secretario general del Sindicato de Obreros y Jornaleros de la región de Papantla, por lo que conocía al Negro Alberto Andrade Valencia, dirigente campesino en Poza de Cuero.

Chano, Claudio y El Negro llevaron a Teodoro a México, se entrevistaron con el poeta papanteco José de Jesús Núñez y Domínguez; les dijo que Diego no estaba en la capital. Teo se quedó en casa del Negro, hasta que un día por teléfono el vate le dio la dirección de Diego para que lo fuera a visitar.

Se presentó en Coyoacán y Diego lo incorporó como ayudante, hasta que cuatro meses después mandó llamar al Negro y le dijo que el chamaco necesitaba primero estudiar pintura. Le entregó una carta de recomendación dirigida a don Adolfo, gobernador de Veracruz. Regresó a Papantla a esperar tiempos propicios.

En una ocasión acompañó a su papá a Coatzintla porque el presidente del consejo municipal Alfredo Gudini le pidió que restaurara las carátulas del reloj de la iglesia. Conoció a Teodoro, le pidió que le hiciera un retrato del gobernador Ruiz Cortines y se lo entregara cuando visitara Coatzintla. Entregó el encargo pero la muchedumbre lo alejó.

Una noche Luciano y Claudio decidieron que Teodoro necesitaba ir a ver al gobernador. Pasaron algunos meses hasta que juntaron 15 pesos para el viaje. En 1947, Teodoro, con más recomendaciones que caudales, hizo antesala en el palacio de gobierno durante tres días, hasta que se agotó el dinero.

Casualmente alcanzó a ver a don Alfredo Gudini, que era ayudante del gobernador, quien le recomendó que por la noche entrara al despacho entre 60 campesinos.

El muchachito de 15 años le entregó la carta de Diego y recibió una raquítica beca de 30 pesos mensuales, cuando podía haber sido más generosa. Lolo la aceptó con agradecimiento y resignación. Se fue a México y se inscribió en la Academia de San Carlos. Fue un alumno aventajado. Obtuvo la medalla Justo Sierra por mejor aprovechamiento, carta al mejor pasante, primer lugar en calificaciones y mejor promedio, y sus trabajos fueron seleccionados para las exposiciones cada año.

En 1951, al egresar de San Carlos, con su amigo y colega Miguel Miramontes, trabajó elaborando unos tableros en altorrelieve en el Bar Azteca de San Juan de Letrán. Les pagaron 10,000 pesos. Con otros compañeros montaron una galería que no tuvo éxito. A fines de 1952, el grupo se desperdigó y Teodoro recaló en Xalapa.

Ahí coincidió con el papanteco Mundo Cárdenas y Simón Villegas que iban a invitar al gobernador a inaugurar la cancha Bermúdez y el campeonato nacional de basquetbol de primera fuerza en Poza Rica proyectado para el 18 de marzo de 1953. Lo animaron para que elaborara un cartel alusivo al evento. Se lo presentaron al gobernador, pero el artista no recibió aliento que se esperaba. Entonces lo convencieron que se fuera con ellos a Poza Rica.

A finales de 1952 llegó a la casa de mamá Vale en la colonia Tajín, donde vivía  con sus hijos Claudio y Mario, y Carmen su hermana mayor.

Colaboró en algunos periódicos como caricaturista, pero en 1953 presentó una exposición con su obra de caballete en la secundaria Salvador Díaz Mirón que tuvo gran resonancia. Los directivos le pidieron que elaborara un retrato del Ing. Merino para colocarla en la biblioteca.

En 1954 pintó el mural “La Historia del Petróleo” en el teatro estudio de la XEPR, al que el periódico Ovaciones dedicó dos planas. Ahí conoció a Yolanda Assaleih que era secretaria del gerente Simón Villegas. Contrajeron matrimonio el 3 de julio de 1953. Fincaron su domicilio en un solar propiedad de Claudio en la calle Guayacán de la colonia Chapultepec. Meses después Teodoro compró el terreno colindante.

En 1955 otro de sus primeros murales fue estampado en el auditorio de la escuela primaria “María Gutiérrez” de Papantla. El señor Raúl Muñoz, propietario de la refresquería El Oasis en el mercado Poza Rica le pidió pintar unos murales.

De 1956 data un mural que todavía se conserva en el Club de Leones, en la colonia Cazones. Era trabajador petrolero del departamento de talleres generales. Popi Valladares dirigía a Cecilio Villegas, Julio Mérigo, Jorge Cisneros, Alberto Benítez, Oscar Torres Pancardo, Teodoro y otros artistas. Su hogar iba creciendo con el nacimiento de Leticia, Yamil Teodoro, Yolanda y Miguel Ángel.

En 1958 pintó un enorme mural sobre tela en el Café Royal propiedad del chino Enrique Lam, ubicado a un costado del mercado Poza Rica (actualmente en el lobby del hotel Poza Rica). En 1961 firmó la planta como trabajador petrolero.

Pero Yolanda advertía con inquietud que Teodoro se encontraba en un medio adverso para destacar en las artes plásticas. Era obrero más que pintor o escultor. En 1965 lo animó para que pintara un cuadro de caballete que adornara la sala de su casa. Y Teodoro con menguado entusiasmo pintó al óleo “La Tormenta”, que quedó en el caballete. Un día lo echó de menos. “Lo mandé con el carpintero para que le ponga un marco bonito”, dijo Yola.

Un día cualquiera, Teodoro recibió una carta en la que le comunicaban que en el Primer Salón de Pintores Veracruzanos patrocinado por el gobierno del estado, la Universidad Veracruzana y el ayuntamiento de Veracruz, su cuadro “La Tormenta” había recibido el segundo lugar del premio de la crítica, de los estudiantes y del público. La sorpresa y la mentirilla se juntaron y lo llenaron de alegría. Fue a recibir los premios. Se reencontró con algunos compañeros de San Carlos y amigos, entre ellos el famoso grabador Alberto Beltrán. Ese era su mundo.

En 1969, en Poza Rica Teodoro recibió la visita de su amigo y compañero Ángel Pichardo, quien después de una larga conversación lo sensibilizó para que saliera a buscar nuevos horizontes teniendo como eje su calidad de pintor y escultor.

En 1969, el rector de la Universidad Veracruzana Dr. Calos Díaz Román, lo invitó, a través del poeta papanteco Carlos Juan Islas, oficial mayor, para que se hiciera cargo de la dirección del Taller de Artes Plásticas, ubicado en Diego Leño de la ciudad de Xalapa.

Casualmente me lo encontré en el centro de la ciudad y al saber que venía bajando del autobús lo invité a compartir mi departamento en el barrio de Xalitic. Poco después se incorporó mi amigo el escritor Rafael Junquera, activista del 68 que había egresado de Lecumberri. Teodoro fue mi huésped más de dos meses hasta que la familia llegó a acompañarlo y rentaron una casa por el parque Juárez.

En su encomienda trabajó intensamente. Montaba exposiciones de sus alumnos. Una comisión de artistas japoneses vino a impartir un taller a los alumnos. El 18 de octubre celebraron un baile de disfraces donde los estudiantes mostraron toda su creatividad en los atavíos.

En 1970, los alumnos realizaron un busto en yeso de Xavier Clavijero con motivo de la llegada de sus restos procedentes de Italia. Los maestros expusieron sus obras en la ciudad de México. A dos años de haberse hecho cargo de la dirección del Taller se fue a recorrer el estado pintando murales con sus alumnos en Salmoral, Ursulo Galván, la Liga de Comunidades Agrarias,  San Andrés Tuxtla, Orizaba, Coatepec, Xico, Teocelo, Córdoba, Omealca, etc.

En 1972 fue invitado a visitar Japón durante un mes.

Cuando regresó restauró el mural de José Chávez Morado en la vieja Escuela Normal Veracruzana. En el taller estalló un conflicto y se paralizaron las actividades alegando que en la escuela no se tenía un programa definido. Entre tanto, Teodoro y sus alumnos persistían en plasmar el mensaje plástico en los muros veracruzanos. Finalmente en 1974 Teodoro se separó de la dirección del taller.

Con el ejemplo del arte público en el estado de Veracruz y el apoyo de la Confederación Nacional Campesina se creó el Programa Nacional de Muralismo y Arte Rural. Teodoro asumió la asesoría técnica y cobraba sus honorarios en palacio nacional. Coincidimos pues yo trabajaba en la Dirección de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de la Presidencia. Algunas ocasiones comíamos y charlábamos.

Pintaba en Tlacotalpan cuando llegó el presidente Echeverría. Felicitó a Teodoro y ordenó que se le pagaran los sueldos que habían quedado pendientes en Xalapa.

Teodoro recorrió 9 estados: Quintana Roo, Campeche, Yucatán, Tamaulipas, Coahuila, Sinaloa, Nayarit, Colima y varios municipios de Veracruz. Cuando  finalizó el sexenio en 1976 desapareció el programa.

En abril de 1977, Teodoro fundó en Papantla  la Escuela de Artesanías, con 400 alumnos;  en virtud de sus buenos resultados fue incorporada a la Universidad Veracruzana como Talleres Libres de Arte. Embelleció la ciudad. En 1979 plasmó en el muro de la iglesia de la Asunción el mural “Homenaje a la cultura totonaca” de 84 metros, el más grande de la república en ese tiempo.

El 24 de octubre de 1974 había fallecido mamá Vale, y el 27 de noviembre de 1981 don Chano Cano, “El amigo de su vida todo el tiempo”, como dice el poeta Jaime Sabines. Golpes demoledores.

El 4 de junio de 1988, el gobernador Gutiérrez Barrios inauguró las nuevas instalaciones de los Talleres Libres de Arte, en la calle de Pino Suárez. Ese mismo día se inauguró el icónico Monumento al Volador en el cerro del campanario, creación de Teodoro.

En 1989, esculpió dos murales en altorrelieve en la vicerrectoría de la U.V., entre la secundaria “Díaz Mirón” y la escuela “María Enriqueta”. En 1992 dos murales en el Tajín; en 1996 el Monumento a la Mujer en Gutiérrez Zamora; en 1997 uno en la estación Bellas Artes del Metro capitalino, uno en acrílico dentro del Hospital Regional de Poza Rica y otro a la entrada del Hospital de Pemex. En 1998 elaboró el monumento al Niño Perdido en Tuxpan.

Incansable, fundó el museo de la ciudad el 30 de mayo de 1999 en la calle de Pino Suárez. La terrible inundación de ese año devastó algunas de las salas del museo. Y en el año 2003 adquirió un terreno en la calle Rodolfo Curti, para construir el nuevo “Museo de la ciudad”, que con justicia lleva su nombre. Éste, el mural frente al parque Téllez y el monumento al volador son su trilogía emblemática.

El mural en alto relieve en la fachada del edificio social de la Sección 30 data del 18 de marzo de 2005.

El  21 de febrero de 2019, Claudio, su hermano mayor, su mecenas, su inseparable amigo, falleció en la ciudad de Poza Rica. Este golpe terrible flageló su ya endeble salud. Toda una vida juntos y de pronto el vínculo se colapsaba partiéndole el alma. Dos meses después, el 23 de abril, Teodoro subió a los cielos alumbrado por las estrellas.

Alguna vez dijo: He llenado a mi tierra de monumentos como consecuencia de un consejo que me dio mi amigo el arqueólogo Alfonso Medellín Zenil, cuando decepcionado, le dije que era una tristeza que la obra que uno realiza se va quedando esparcida. Le dije que yo necesitaba un lugar en donde dejar mis recuerdos de paso por esta vida; él me preguntó que de dónde era, yo le contesté que de Papantla. Me dijo: “Pues váyase a su pueblo y hágalo su propio monumento”.

Por todas partes resplandece el amor a la tierra y a la gente. La magia de su numen le dio vida al color, a la forma y a la luz. Por su mano generosa la piedra habla su vieja palabra de amor y sabiduría.


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Artículo De los Ángeles a los Demonios

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Dra. Denisse de los Ángeles Uribe Obregón

Magistrada del H. Tribunal Superior de Justicia

Día Internacional de la Madre Tierra: nuestro hogar y nuestra responsabilidad

Desde hace más de cincuenta años comenzaron a gestarse movimientos en favor de la preservación del planeta, los cuales durante la década de los 70’s lograron importantes avances, tales como el establecimiento del Día Mundial del Medio Ambiente y la creación del programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente, acciones impulsadas con la finalidad de concientizar a la población acerca de la importancia del cuidado a la naturaleza.

Sin embargo, fue hasta finales del siglo pasado y a principios del actual, cuando la situación medioambiental se convirtió en una prioridad en la agenda pública a nivel mundial, pues el daño causado a nuestros ecosistemas se hacía cada vez más visible y las consecuencias de las acciones nocivas en contra de nuestro propio hábitat comenzaban a tener un impacto negativo en nuestra calidad de vida.

Con el objetivo de revertir tal situación, los esfuerzos tanto de la comunidad internacional como de organizaciones no gubernamentales y de la sociedad civil, crecieron exponencialmente; en consecuencia, se emprendieron medidas más enérgicas para hacer frente a la problemática medioambiental.

En 1992, durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro, Brasil, más de 178 países, incluido México, signaron tres importantes documentos: la agenda 21; la declaración sobre el medio ambiente y el desarrollo; y la declaración de principios para la gestión sostenible de los bosques, hecho que representó un significativo avance en la protección de nuestro planeta.

Como reforzamiento a estos importantes esfuerzos, 2008 fue declarado por Naciones Unidas como el “Año Internacional del Planeta Tierra”; durante este periodo se intensificó la realización de congresos y seminarios encaminados a reunir el conocimiento y experiencia de expertos para construir una sociedad más próspera, sana y segura.

Continuando con estas importantes acciones, en 2009 la asamblea general de la ONU a través de la resolución A/RES/63/278, designó el 22 de abril como Día Internacional de la Madre Tierra, el cual se conmemora cada año a través de la iniciativa denominada “Armonía con la Naturaleza”, plataforma que tiene como objetivo propiciar un diálogo interactivo entre personas originarias de todas las naciones para impulsar acciones en beneficio del medio ambiente.

Esta conmemoración busca visibilizar la grave situación en la que se encuentra nuestro planeta con relación al cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la escasez del agua, entre otras problemáticas que contribuyen a la degradación de los ecosistemas, además de recordarnos el deber social y moral de proteger nuestro hogar para equilibrar las necesidades de las generaciones actuales y de las futuras.

Dentro de los tratados internacionales y consensos multilaterales suscritos por nuestro país en materia medioambiental, además de los ya mencionados, se encuentra la agenda 2030, plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad, adoptado formalmente en septiembre de 2015, dentro de cuyos objetivos se encuentra el combate al cambio climático.

La situación actual, demanda acelerar el camino hacia la sustentabilidad; el informe de la ONU sobre el medio ambiente publicado en el año 2019, alerta que, de no impulsar drásticamente protecciones ambientales, se producirán millones de muertes prematuras a mediados de este siglo, además de advertir que de continuar por este camino no será posible alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible ni para 2030 ni para 2050.

Asimismo, la edición 2020 del informe mundial de las Naciones Unidas sobre el desarrollo de los recursos hídricos, señala que el cambio climático influirá negativamente en la cantidad y calidad del agua a nivel mundial, situación que impedirá satisfacer nuestras necesidades básicas.

El panorama actual es alarmante, la superpoblación, la contaminación y el uso irresponsable de los recursos naturales amenazan nuestra salud y ponen en riesgo nuestro hogar: la tierra; sin embargo aún estamos a tiempo de reflexionar de manera consciente y elegir el camino del desarrollo sostenible para heredarles un mejor planeta a las generaciones futuras, recordando que la tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la tierra.


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Columna: Palabra de Mujer.

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Elecciones 2021 en México: la participación política de las mujeres, la más importante de la historia.

Mtra. Lilia Christfield Lugo, catedrática y asesora de Congreso del Estado de Veracruz.

Las elecciones del próximo 6 de junio podrían ser las más importantes en la historia para las mujeres mexicanas, debido al número de candidatas postuladas, pero también por la trascendencia de los puestos por los que contenderán, gracias a los lineamientos para reforzar la paridad de género en las Cámaras y las gubernaturas; en los comicios de este año podrían ser electas al menos siete mujeres como titulares del Ejecutivo de diferentes estados, el reto será sin duda evitar a toda costa actos de violencia política en contra de las mujeres, así como reiterar la exigencia de que los partidos políticos y las candidaturas independientes no registren a personas que hayan sido condenadas o sancionadas mediante resolución firme por violencia familiar o doméstica, o cualquier agresión de género en el ámbito privado o público; aunado a ello, en el combate a la violencia de género se debe fortalecer la denuncia de las prácticas lesivas contra la integridad de las mujeres.

Las mujeres no sólo serán más visibles en las boletas del 2021 gracias a la paridad en todo, también acaparan el 51.76 por ciento de las credenciales vigentes hasta este momento; las mujeres adultas mayores y con edades de los 25 a los 29 años definirán los resultados del proceso electoral del 2021. Por lo tanto, en este proceso, las mujeres no sólo serán más visibles en las boletas gracias a la paridad en todo que por primera vez será una realidad, también serán las que más presencia tengan en las urnas para definir la renovación de los cargos de elección popular.

Su participación en esta contienda y el triunfo electoral, nos permitirá que su representación refleje a todas las mujeres y niñas en su diversidad y con todas sus capacidades, refiriendo los diferentes ámbitos culturales, sociales, económicos y políticos en donde nos desarrollamos. Es la única forma de conseguir un auténtico cambio social que incorpore a las mujeres como iguales en la toma de decisiones y nos beneficie a todas y todos.

“Cuando una mujer entra en la política, cambia la mujer, pero cuando muchas mujeres entran en la política, cambia la política”.

Michel Bachelet.

 

[email protected] invito a que me sigan en mis redes sociales. Facebook: Lilia Christfield Lugo. Instagram y Twitter:@lilichristfield   Hasta la próxima.


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Cineboc - Mujer Maravilla 1984

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