Tuxpan, Ver.- 6 años después de que abandonó la presidencia municipal de Tuxpan dejando una quiebra técnica financiera por una deuda bancaria de 220 millones de pesos, Alberto Silva Ramos anunció que en septiembre regresará a Tuxpan, para trabajar en un proyecto político por la presidencia municipal.

A través de sus redes sociales, el consentido de Javier Duarte de Ochoa y protegido de Javier Herrera Borunda, ha oficializado su retorno a Tuxpan y ha empezado a reconstruir su equipo político, integrando a personajes de su antiguo gabinete, entre ellos Maryanela Monroy y Ernesto López, además del panista Juan Cano.

A manera de burla para los tuxpeños, Silva Ramos posteó en su cuenta de Twitter lo siguiente: “Hora de poner orden, de regresar la tranquilidad a las familias y de recuperar la ciudad para todos. En septiembre nos vemos por allá! Gracias Raúl Cobos”.

Alberto Silva no terminó su periodo de gobierno como alcalde. En agosto de 2013 el Congreso le autorizó licencia para separarse del cargo y así poder aceptar la invitación que le hizo el entonces gobernador Javier Duarte para ocupar la Secretaría de Desarrollo Social.

Meses antes de irse, pidió 4 préstamos al Banco Interacciones, propiedad de Carlos Hank González, por 104.7, 71.3, 15.2 y 28.6 millones de pesos, para hacer un total de 120 millones de pesos. Este endeudamiento comprometió el 22.4 por ciento de las participaciones federales del municipio, al menos, hasta el año 2028.

Hasta el 30 de junio de 2019, el municipio de Tuxpan tenía una deuda bancaria por 112 millones de pesos, incluyendo el monto de la llamada Bursatilización.

Debido a la carga financiera que representaba para el Ayuntamiento de Tuxpan la deuda de Beto Silva, fue refinanciada mediante un acuerdo con el Banco Bansí, S.A. de C.V., en septiembre de 2018.

La calificadora internacional Moody´s en su momento calificó con perspectiva negativa los dos primeros años de gobierno de Silva Ramos por “un brusco deterioro operativo financiero en 2011, que ocasiona un rápido incremento de la deuda”. Para 2013 todo se derrumbó y la deuda alcanzó niveles históricos.

Pero, la herencia de endeudamiento que le dejó a los tuxpeños parece ser el menor de los problemas del exalcalde, pues no habrá que olvidar que el 13 de julio de 2017, la Fiscalía confirmó que se acusaba a Beto Silva por el desvío de recursos por 1,567 millones de pesos, en agravio del gobierno del estado, durante los años 2014, 2015 y siete meses de 2016.

En septiembre, los tuxpeños podrán volver a ver a Beto Silva. La pregunta que flota en el ambiente es: ¿habrá perdón y olvido?