En el ejido Miguel Alemán, El Aguacate, estudiantes de un jardín de niños reciben clases, en un aula que apenas recibió un remedio temporal por parte de la anterior gestión

Agua Dulce, Ver.- Cerca de 18 alumnos del jardín de niños “Popeye”, que se encuentra en el ejido Miguel Alemán, conocido como El Aguacate, estudian en un aula con daños estructurales, debido a que la pasada gestión que se había comprometido a repararla, apenas aplicó un remedio temporal.

La profesora Beatriz Gómez informó en octubre de 2017, que debido al fuerte terremoto que sacudió la costa de Oaxaca, en septiembre de ese año, el aula fue revisada por Protección Civil y declarada no apta para que se impartieran clases, ya que tenía grietas y daños desde las paredes hasta el techo.

Ante el peligro de que la estructura pudiera caerse, los pequeños fueron llevados a un salón que fungía como biblioteca de una primaria contigua -y que era demasiado pequeño-, mientras que el departamento de Obras Públicas se comprometió a realizar las reparaciones necesarias, para que pudieran retornar al aula.

Pero a pesar de los oficios hechos por la profesora y de las visitas hechas al palacio municipal, la maestra Beatriz fue ignorada por el entonces director de Obras Públicas, Agustín González Córdova, hasta que finalmente, acudieron casi al término del año y, cuando fue el personal, apenas colocaron parches en el techo, con lo que les dijeron que ya podían regresar a su salón.

Actualmente, los pequeños reciben clases en esta aula que data del trienio 1998-2000, es decir, que ya cuenta con casi dos décadas de haber sido construida. “Es un aula vieja, pero es temporal, porque en este año se va a construir un aula nueva y ésta quedará sólo como bodega, porque es un peligro para los niños”, expuso la profesora.

El nuevo salón en cuestión ya está registrado en el presupuesto de egresos de este año, bajo el número de obra 2018302048021, con recursos provenientes del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social Municipal (FISM), por un monto de 482 mil, 350 pesos.

Mientras tanto, los niños terminarán en breve el ciclo escolar 2017-2018, con la esperanza de que para el segundo semestre del año, puedan mudarse de salón, para evitar así riesgos, debido a la gravedad del daño estructural del inmueble en el que actualmente están y que sólo recibió reparaciones temporales.

Por Violeta Santiago

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