Muchos terminan colaborando con el crimen organizado

Ciudad de México.- En los últimos tres años han desertado de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) y de la Secretaría de Marina (Semar) seis mil 111 elementos, de acuerdo con cifras oficiales de las dependencias. La siguiente oportunidad para ellos es el crimen organizado debido a que quedan fichados.

Este fenómeno de deserción se debe principalmente a la responsabilidad en tareas de seguridad interior que recae sobre las Fuerzas Armadas desde que, en el sexenio del expresidente panista Felipe Calderón, salieron a las calles a combatir al narcotráfico, una guerra que desde entonces ha causado miles de bajas, militares y civiles.

La administración del priista Enrique Peña Nieto que recién culminó tampoco se caracterizó por garantizar a los soldados regresar a los cuarteles, incluso quiso crearles un marco legal para que pudieran asumir plenamente las funciones de corporaciones policíacas con la ley de seguridad interior que promovió.

“En este último sexenio fue excesivo el trabajo y no se vio compensado con ningún beneficio, al contrario, les empezaron a quitar apoyos para su familias. También comenzaron a salir denuncias frente a la CNDH o ante las dependencias estatales, y la Secretaría de la Defensa en vez de protegerlos o asesorarlos, iniciaba carpetas de investigación y los procesaba”, explicó César Gutiérrez Priego, abogado especialista en derecho militar.

Añadió que “toda esta situación empezó a causar mella. Poco el dinero, mucho el trabajo y demasiada responsabilidad”. Una vez que abandonan las filas militares, ahonda Gutiérrez Prego, “se quedan sin oportunidades de empleo porque les queda una ficha roja a nivel federal: no pueden ser policías o personal de seguridad privada”, entonces el crimen organizado los abraza “porque son los únicos que les ofrecen un trabajo con el dinero suficiente para mantener a sus familias”.