Florida, EE. UU.- Después de 21 horas de mantenerse atrincherado, Gary Lindsey, de 35 años, mató a los cuatro niños que había tomado como rehenes y después se suicidó en un departamento en Orlando, Florida.

Alrededor de las nueve de la noche, las autoridades ingresaron al sitio y encontraron muerto al sujeto junto a dos de sus hijos (de 2 y 12 años), y otros dos menores de edad.

El jefe del Departamento de Policía de Orlando, John Mina, no especificó a qué hora fueron asesinados los niños, pero sí destacó que entraron luego de darse cuenta de que al menos uno de ellos había muerto.

La noche del domingo, una mujer llamó a las autoridades para denunciar un caso de violencia doméstica. Los uniformados llegaron y fueron recibidos a tiros. Uno de ellos resultó lesionado y permanece hospitalizado.

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