El titular cobra quincenalmente pero vive despreocupado de lo que le ocurre al gremio

Poza Rica, Ver.- A pesar de que en Veracruz, y muy en particular en la zona norte, existe una Fiscalía especializada en investigación de delitos cometidos contra periodistas, su titular vive despreocupado a pesar de las constantes amenazas que a diario sufren quienes ejercen la libertad de expresión.

Ricardo Cárdenas González, titular en la zona norte del estado, desde que fue nombrado fiscal especializado en pocas veces se le ve trabajar para esclarecer asuntos, y para muestra los últimos hechos de violencia que han sido cometidos contra los comunicadores del norte del estado, siendo Rodrigo Acuña, originario de Tepetzintla, el ultimo reportero atacado a balazos por desconocidos el pasado 23 de noviembre. Prueba de ello es que incluso la investigación UIPJ/DVI/F3/1508/2018 fue iniciada por un fiscal de asuntos diversos en Tuxpan, por lo que varios comunicadores cuestionan ¿de qué sirve que exista una Fiscalía especializada?

El ataque sufrido por el reportero en días pasados apenas es un caso más, ya que Cárdenas González tiene bajo su investigación decenas de carpetas de años anteriores que no han sido ni siquiera diligenciadas, bajo el pretexto de que tiene a su cargo todo el norte del estado y con total desfachatez asegura que no se da abasto.

Pocos casos llegan ante un juez de control ante la ineficacia de quien está al frente. Al entrevistar a reporteros, coinciden que el fiscal siempre brilla por su ausencia cuando se le requiere, y sobre las medidas de protección que se les fijan a los comunicadores nunca se ve preocupado.

Por ejemplo, el caso de quien fuera jefe de redacción del periódico La Opinión y además catedrático de la Universidad Veracruzana, Armando Arrieta Granados, quien fue herido a balazos cuando llegaba a su casa el 29 de marzo del 2017. Su agresión, como la de muchos otros, ha quedado en la impunidad ante la incapacidad del fiscal Ricardo Cárdenas.

Cuando sucede una agresión que atente contra la libertad de expresión, este personaje hace como que trabaja pero apenas y pasan algunos días se le olvida que debe esclarecerlo.

Lo más lamentable es que de acuerdo a cifras oficiales, en Veracruz han muerto 23 periodistas en los últimos años a manos de delincuentes que siguen sin ser identificados. Además, varios más se encuentran desparecidos, y quienes han denunciado ante la Fiscalía especializada no se sienten seguros de recibir justicia, pues dichos temas parecen no interesarle a la agencia que encabeza Jaime Cisneros a nivel estado.

Las llamadas mesas de trabajo no sirven de nada y sólo son pérdida de tiempo. También la flamante Comisión Estatal para la Atención y Protección a los Periodistas ha sido omisa, pues quienes están al frente creen que con emitir sus pobres comunicados los casos se van a esclarecer.

Lo anterior es por demás lamentable, ya que la CEAPP recibe recursos millonarios para garantizar la seguridad y las medidas de protección del gremio que debiera proteger.

Es tal el cinismo de los que dicen preocuparse por los periodistas que cada vez que las víctimas solicitan informes sobre sus investigaciones, los fiscales y personal de la CEAPP siempre argumentan que ya están investigando, o bien que las mismas víctimas les den informes sobre sus agresores.

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