Pachuca, Hidalgo.- Depresión y trastornos de ansiedad, al alza.

“…Quería que fueras sólo mío y de nadie más. Que nadie estuviera contigo. Que tu tiempo fuera sólo para mí. Que vivieras y respiraras para mí, como lo hacía yo por ti. Pero ya que no me amas y no puedo acabar con tu vida porque te amo demasiado, tendré que ser yo la que se vaya y no vuelva jamás. Así podré amarte eternamente sin el dolor de verte feliz al lado de otra”.

“Una vez te dije que si me dejas, me mato… sólo cumplo mi palabra… Adiós”.

Desilusiones amorosas, divorcios, pérdida del empleo y crisis económica llevan a miles de adultos jóvenes, cada año, a formular ideas de muerte e intentar suicidarse.

Las depresiones moderada y grave son la principal causa de consulta en Psiquiatría. Las más afectadas son las mujeres, en relación de cuatro a una en comparación con los hombres.

La edad es otro factor importante. La gran mayoría oscila entre los 20 y 35 años. Aunque se presenta con mayor frecuencia en los niños.

El Modelo Hidalgo de Salud Mental, a través del Hospital de Villa Ocaranza, de la Secretaría de Salud, ofreció el año pasado en consulta externa más de 53 mil 800 atenciones.

De ellas, 50 por ciento debido a problemas de depresión.
El doctor Octavio Ibarra, director del Hospital de Villa Ocaranza, menciona que la segunda causa de consulta son los trastornos de ansiedad, que van en aumento, relacionados con estrés.

“Como sociedad, uno de los problemas que enfrentamos es que no solicitamos la atención a tiempo. Quien acude a un siquiatra es que ya pasó antes por un médico general, por un sicólogo, curanderos, hierberos, alópatas, en fin, es un proceso muy largo que agudiza el trastorno debido al tiempo que ha transcurrido, y por los medicamentos ya utilizados”.

Algunos pacientes, dependiendo de la gravedad, son hospitalizados para estabilizarlos y garantizar su salud emocional.

Los niños y los adolescentes son también pacientes frecuentes, con una tendencia que de igual forma se incrementa.

“Atendemos a pequeños de un año en adelante. Muchos llegan con problemas motrices, inadaptación a su entorno o incluso con autismo”.

La ansiedad puede identificarse cuando los menores no superan los miedos y preocupaciones comunes en los pequeños, hasta el grado de interferir con sus actividades escolares o en su vida diaria.

En algunos casos hay miedo por estar separado de sus padres, miedo a algo en específico, no relacionarse bien con su entorno, preocupación porque ocurran cosas malas o episodios de pánico que denoten palpitaciones del corazón o dificultad para respirar.

La ansiedad puede presentarse en forma de miedo o preocupación, pero del mismo modo puede hacer que los niños estén irritables y enfadados. Los síntomas de la ansiedad también pueden incluir problemas para dormir, de síntomas físicos como fatiga, dolores de cabeza o dolores de estómago.

En el caso de la depresión, los menores pueden sentirse tristes o sin interés en las cosas que antes solían disfrutar, o se sienten indefensos o desesperanzados en situaciones en las que podrían hacer algo para cambiarlas.

La depresión extrema puede hacer que el niño piense en el suicidio o planee suicidarse. En los jóvenes de 10 a 24 años el suicidio es la principal causa de muerte.

La depresión igualmente podría hacer que un niño cause problemas o actúe sin motivación, de manera que los demás quizás no noten que está deprimido o lo cataloguen de manera incorrecta como alborotador o perezoso.

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