Álamo, Ver.- Luego de que el Congreso local de Veracruz aprobara la ley de voluntad anticipada, que permite a los enfermos en etapa terminal negarse a recibir tratamientos o procedimientos médicos que pretendan prolongar de manera innecesaria su vida, la iglesia católica mantiene su postura de estar a favor de la vida, señalando que la muerte debe asistirse pero por ningún motivo se debe acelerar.

Monseñor Juan Navarro Castellanos, obispo de la diócesis de Tuxpan, en entrevista mencionó que la iglesia católica tiene una postura muy clara. “Nosotros estamos por la vida y no aceptaremos la interrupción del embarazo, porque sabemos que es matar a seres que están empezando a vivir; son los más indefensos. En ese sentido no es que estemos encaprichados, tenemos la convicción clara que el derecho a la vida es el primer derecho, el más importante, y no porque la vida moderna sea diferente y se quiera tener todas las comodidades vamos a hacer a un lado a los que vienen empezando su vida”.

Señalando que “no nada más la moral católica, sino para la ética filosófica en general, la muerte debe darse de forma natural y no asistida, en el sentido en el que eche (al enfermo) una sustancia para que se acelere, no es lo ideal, lo ideal es el acompañamiento, tampoco el ensayo terapéutico, que llenen al paciente de todas las medicinas, para mí eso ya es interés de negocio. Se debe brindar una muerte asistida que acompañe pero que no la acelere, es el criterio que se tiene dentro de la iglesia católica”.

Por Alberto Lee

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