Ciudad de México.- Ante el creciente número de casos positivos a COVID-19 que se han visto en el país, México no se queda atrás para encontrar una cura, por ello la Secretaría de Relaciones Exteriores presentó este lunes los cuatro proyectos de vacunas que buscan ser financiadas por parte de la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI) para su desarrollo.

“Estamos involucrados en una red para que, en el exterior, en esta coalición, presentemos los cuatro protocolos que hoy México tiene más avanzados, mejor integrados, para poder alcanzar el desarrollo de una vacuna en nuestro país. Consideramos que eso es estratégico”, aseguró el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard en una rueda de prensa virtual.

Es prioridad desarrollar una cura contra el nuevo coronavirus, por eso es importante que se apliquen protocolos que están ya en fase clínica, aseveró el canciller.

“En lo sucesivo siempre tendremos como primera posición que México puede y debe desarrollar este tipo de vacunas, así como la infraestructura tecnológica que determina la salud pública”, señaló.

Pero no es la única opción que se tiene, la otra vía es esperar a que alguna nación obtuviera una vacuna y “tratemos de conseguir el desarrollo de otros países”, pero destacó que México cuenta con las capacidades científicas y de infraestructura para cumplir con esta meta.

Al 28 de junio se reportaron 17 ensayos de vacunas en evaluación clínica y 131 candidatos de vacunas en evaluación preclínica, informó Jorge Alcocer, secretario de salud. Asimismo, dijo que hay tres candidatos a vacuna “prometedoras”, añadiendo que México “cuenta con la capacidad científica y tecnológica, para impulsar el desarrollo de la investigación biomédica, farmacológica, de la genómica y proteómica”.

Los proyectos

Uno de los proyectos que son candidatos fue presentado por la empresa veterinaria Avimex, que se encarga de desarrollar vacunas para animales, la cual utiliza estrategias semejantes a las usadas en aves y porcinos, y una proteína del virus SARS-CoV-2 para desarrollar una opción a corto plazo, explicó Bernardo Lozano, director general de la compañía.

“Esperamos que en noviembre o diciembre podría estar disponible la vacuna”, dijo.

Laura Palomares, investigadora del Instituto de Biotecnología de la UNAM lidera otro proyecto de vacuna que se basa en fragmentos de la proteína S que el virus utiliza para unirse a la célula humana e infectarla.

Los investigadores esperan que el organismo humano tenga una respuesta inmune contra estos segmentos que proteja contra el virus cuando infecte a las personas.

La Universidad Autónoma de Querétaro presentó el tercer proyecto, donde los investigadores seleccionaron, por bioinformática, tramos con características específicas de distintas proteínas virales.

Estos tramos fueron unidos y formaron una proteína quimérica que induce la respuesta inmune en animales y es reconocida por sueros de pacientes infectados con SARS-CoV-2.

Esta vacuna podría neutralizara al virus cuando entre al organismo humano sí su respuesta es suficientemente fuerte.

El cuarto y último proyecto está a cargo de los investigadores de la Universidad Autónoma de Baja California y del Tecnológico de Monterrey, quienes utilizan un nanoplásmido, que es una porción minúscula de ADN, el cual contiene una parte pequeñísima de un gen del SARS-CoV-2.

Al igual que las otras curas, se espera que produzca una respuesta inmune que defienda a la persona del ataque del virus una vez sea administrada al organismo.

Estos cuatro proyectos serán respaldados “para seguir con su desarrollo”, independientemente de la decisión de la CEPI, indicó Ebrard.

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