Ciudad de México.- Las actividades cotidianas que mueven a México, la contaminación y el gran desperdicio que se genera, encaminan al país, a pasos acelerados, al llamado Día Cero de la escasez del agua.

Según estudios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), México se ubica en el séptimo lugar a nivel mundial en extracción de agua, esto debido a los manejos inconscientes y excesivos que se le tienen al vital líquido.

Y es que entre los factores que tienen al país en el declive del recurso, se encuentra la infraestructura ineficiente, en mal estado y obsoleta con la que se cuenta, tan es así que las pérdidas por infiltración y evaporación en las tuberías ascienden a más de 60 por ciento del agua almacenada y distribuida, una problemática que no ha sido debidamente atendida por las autoridades.

Aunado a esto se encuentra la repartición desigual del agua, pues según, por principio, el agua debería primero repartirse a la población, para que así a nadie le faltara, después pasar por el sector agrícola y por último, el área industrial y generación de energía eléctrica.

Sin embargo, se le ha dado prioridad al campo e inclusive a las empresas, que han explotado el vital líquido para sus distintos fines económicos, dejando a la gente en segundo plano, teniendo a las áreas marginadas sin agua.

La situación con el uso en el sector minero, pues para los trabajos se ocupan grandes cantidades de agua, acaparando no sólo el líquido sino provocando importantes niveles de contaminación en los mantos acuíferos, llegando a destrozar hasta el ecosistema, por dinero.

La situación es lastimosa y aunque se han realizado estudios en donde se alarma sobre la problemática e incluso, se han hecho propuestas para generar conciencia y tratar de parar el final, la verdad es que las autoridades y la propia población han hecho caso omiso, encaminando al país a la ruina total.