Ante el incremento de las acciones violentas, temen una tragedia

Poza Rica, Ver.- Olivia se casó y formó una familia a lado de Óscar, dentro de la cual procrearon tres hijos, pero todo cambió a causa del alcoholismo de él, que se fue agravando poco a poco hasta que hace una década fue diagnosticado con esquizofrenia. Ahora teme por su vida y la de los menores, busca el apoyo para atenderlo antes de que sea demasiado tarde.

Reteniendo las lágrimas en sus ojos, la señora Olivia relata el tortuoso camino que ha tenido que recorrer para atender la enfermedad de su esposo, quien a últimas fechas se ha vuelto más agresivo, al grado de intentar pegarle con un machete al más pequeño de sus hijos, mientras que a ella ya la agredió en la espalda con un cuchillo.

Óscar comenzó con problemas de alcoholismo, cada fin de semana gastaba parte de sus ingresos en bebidas. Los cambios en su personalidad los hicieron acudir con especialistas, quienes le diagnosticaron esquizofrenia en 2008. A una década, se ha vuelto cada vez más violento y temen por sus vidas.

“Estoy desesperada, necesito ayuda”, dice ya con la voz entrecortada. Minutos antes había acudido ante el Instituto Municipal de la Mujer para solicitar ayuda; la psicóloga hizo una llamada y le pidió que fuera a la Jurisdicción Sanitaria para ser atendida por Trabajo Social y que esta dependencia valorara lo conducente.

Anteriormente ella misma había acudido a la jurisdicción, donde le daban la referencia para llevarlo a un hospital en el centro del estado, pero debe estar con él durante el tratamiento, lo que resulta imposible, pues debe hacerse cargo del cuidado de sus tres hijos.

El problema de Óscar ha escalado al grado que actualmente vive en la calle, donde continuamente ingiere bebidas alcohólicas. Acude a su domicilio sólo a dejar basura; las voces en su cabeza no lo dejan tranquilo.

Al inicio de la enfermedad fue tratado por especialistas, con ayuda del DIF acudían a la Ciudad de México, pero al no recibir más ayuda económica suspendió el tratamiento.

“Él me dice que ya es de herencia, pero no sabemos realmente cómo pasó”, comenta. De pequeño su madre lo abandonó, la persona que lo adoptó falleció cuando él tenía apenas seis años, después quedó al amparo de sus padrinos, así que no tienen más familia a quién acudir, aunque creen que su madre biológica aún vive y dice ser oriundo de Tuxpan.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Mental, la esquizofrenia es un trastorno crónico y grave que afecta la forma de pensar, sentir y actuar de las personas. Aunque es menos común que otros trastornos mentales, puede ser sumamente incapacitante y se estima que alrededor de siete u ocho personas de cada mil la desarrollarán en algún momento de su vida.

“Mi niño tiene miedo, sueña que su papá lo mata. No quiero esperar a que suceda una tragedia, ¿entonces ya me van a ayudar?”, se cuestiona a sí misma, desesperada sin saber qué hacer para tratar a su esposo y salvaguardar la integridad de su familia.

Por Édgar Escamilla

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