Ciudad de México.- De enero a mayo de 2018 han sido asesinados al menos 28 policías de investigación en 11 estados de la República Mexicana y el sello del crimen organizado está impreso en los crímenes: con armas de alto calibre y en plena vía pública.

Los ataques buscan frenar las indagatorias que realizan y, a su vez, intimidar al resto del equipo para que no continúen con el trabajo y así garantizar la impunidad, según Eduardo Guerrero, experto en seguridad.

“También mandan una señal al resto del equipo de policías investigadores de ‘Ni se metan en esto’, de manera que muchos de ellos, por el temor que tienen de ser asesinados, mandan señales a los criminales de que sólo están simulando trabajar, pero que en realidad no van a afectar sus intereses”, explicó.

Los policías ministeriales víctimas de estos atentados pertenecen a la Ciudad de México, Nayarit, San Luis Potosí, Guerrero, Estado de México, Guanajuato, Chihuahua, Tamaulipas, Sonora, Oaxaca y Sinaloa.

Uno de los casos más emblemáticos fue el del asesinato del comandante de la Policía Ministerial Isidro Macario Macías, quien fue acribillado mientras viajaba en San Luis Potosí. Más de 100 impactos de bala recibió la camioneta en la que circulaba.

El crimen fue ligado a una probable represalia por la detención de un líder de la delincuencia organizada.

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