Ciudad de México.- La administración de Enrique Peña Nieto a otorgó por adjudicación directa el 71 por ciento de los contratos para vender productos o brindar servicios al gobierno federal. Y los empresarios beneficiados son amigos cercanos, herederos en segunda o tercera generación o personajes misteriosos a quienes jamás se les vio la cara en los eventos protocolarios del Presidente, ni en ningún otro lugar.

Por ejemplo, cuando el Papa Francisco pisó suelo mexicano, la empresa Actidea de Eduardo Gama Pizarro no diseñó ninguna estrategia para convencer que era la mejor para la organización de la visita y recibió 30 millones de pesos por ello. Tampoco lo hicieron Kimberly Clark de Claudio X. González Laporte o Pinsa de Eduvigildo Carranza para venderle papel higiénico y atún a Diconsa.

Un signo del Gobierno que concluirá el próximo noviembre fue el gasto en publicidad oficial que ascendió a 40 mil millones de pesos. Televisa fue la más beneficiada. Sólo en 2016, el presupuesto de anuncios oficiales fue de 10 mil 699 millones de pesos y Televisa recibió dos mil 600 millones de pesos.

Hijo del fundador del ITAM y ahora  el tercer hombre más rico del país, de acuerdo a Forbes, Alberto Bailleres se concentró en la diversificación de su consorcio, Grupo BAL del que se desprende la aseguradora GNP que le vendió 580 millones de pesos 511 mil pesos por Adjudicación Directa al Gobierno mexicano para los seguros de vida de los funcionarios públicos.

En tres ocasiones, el Presidente pasó sus vacaciones en el complejo turístico Estrella del Mar, propiedad del empresario Eduvigildo Carranza, quien en 2017 recibió el Premio Nacional Agroalimentario de manos de Peña Nieto. Su empresa Pinsa, con sus marcas Atún Dolores, Mazatún y El Dorado, genera más de cuatro mil empleos ycasi todo el atún que compró Diconsa, lo vendió esta empresa sinaloense que hace unas década era pequeña.

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