Washington, DC.- Sin importar que sus decisiones no sean del gusto de la Casa Blanca, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Jerome Powell, descartó la posibilidad de renunciar, ni siquiera si lo pide el presidente Donald Trump, quien pretende culparlo de los problemas económicos que él mismo provoca.

 “No”, respondió de manera tajante  Powell al ser preguntado sobre si dimitiría a petición de Trump. Su posición fue dejada en claro en el marco del encuentro de la Asociación Estadounidense Económica (AEA, en sus siglas en inglés) celebrado este viernes en Atlanta, Georgia.

El máximo dirigente de la Fed intentó calmar los ánimos de los mercados financieros por los temores a una desaceleración de la economía y apuntó que el organismo que lidera será “paciente” en cuanto a las subidas de tipos de interés. Mientras tanto, informó que no tiene prevista una reunión con el magnate en funciones de presidente que lo eligió para dirigir la Fed hace casi un año en sustitución de Janet Yellen.

En las últimas semanas, varios medios locales han especulado con la posibilidad de que Trump despida a Powell próximamente, aunque Kevin Hassett, asesor económico de la Casa Blanca, aseveró recientemente que el puesto del máximo responsable de la Fed no peligra.

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