No sólo es Telmex o Telcel, los negocios de Carlos Slim están en todas partes y es difícil imaginar que cualquier persona pueda vivir su día a día sin dejarle ganancias al magnate de origen libanés.

Y es que aunque las empresas más populares son las de telefonía, cadenas como Sears y Sanborn’s, y Grupo Carso, el mexicano que está en la lista de los hombres más ricos del mundo desde hace varios años es dueño de al menos 180 compañías más.

Sí, 180 negocios tan diversos como las refacciones de marca Gabriel, las bicicletas Bimex –de las que es dueño desde 1986–, y Marlboro, fabricado por Cigatam, cuyo 20 por ciento de las acciones pertenece a Slim.

Aun cuando no se contrate el servicio de internet a Teléfonos de México, la empresa a la que se pide el servicio debe pagar una cuota por utilizar la infraestructura montada por América Móvil.

Además es dueño de plazas comerciales en la capital y varios estados de la república en los que hay cines, restaurante y bancos, que rentan a Slim y dependen de su consumo para subsistir.

Hasta en la iglesia se topa uno a los consorcios del multimillonario. En 2010 la remodelación de la Basílica de Guadalupe corrió a cargo de Grupo Carso, el mismo que construye carreteras y por cuyo tránsito hay que pagar peaje, que se devuelve a la empresa. Sí, eso quiere decir que al pagar la cuota de caseta se está aportando al bolsillo, nada flaco, del hombre más rico de México: Carlos Slim Helú.