La migración de familias hidrómilas a otros municipios de la región es alarmante

Agua Dulce, Ver.- Las escuelas de este municipio han visto afectada su matrícula a consecuencia de la inseguridad que impera en Veracruz, pues decenas de familias han decidido abandonar la ciudad en los últimos años tras ser víctimas de un delito de alto impacto.

El personal directivo de la escuela secundaria número 1 de este municipio —con una matrícula de alrededor de mil 300 estudiantes en dos turnos— expuso que en los últimos dos años estimaron que poco más de 100 alumnos han requerido sus traslados a otro municipio.

De éstos, apenas el 10 por ciento se debió a una cuestión de trabajo de los padres o tutores, mientras que el 90 por ciento restante obedecía a motivos de seguridad, pues los padres habían sido víctimas de secuestro, extorsiones, amenazas o robos con violencia, por lo que la familia ha decidido emigrar a otros puntos de la República Mexicana.

Tal como ha ocurrido con decenas de negocios en el puerto de Coatzacoalcos que han cerrado, en Agua Dulce a raíz de la explosión de violencia a partir del 2013 lentamente ha ido ocurriendo lo mismo con varios comercios de familias que trabajaron en la localidad por muchos años y que eventualmente tuvieron que abandonarla.

En el caso de la secundaria número 1, hace más de una década los grupos rebasaban los 50 alumnos, mientras que en la actualidad están conformados por 35 alumnos en promedio, lo cual aunque refleja la deserción de alumnos por seguridad, ha generado algunos beneficios, como la mayor atención de los profesores a los alumnos de estos grupos reducidos.

En sus mejores años esta institución educativa llegó a tener más de mil 800 estudiantes inscritos entre los dos grupos, pero cada año se inscriben menos niños, por lo que en este ciclo escolar 2018-2019 no pudieron rechazar a ningún aspirante, aún a pesar del mínimo rendimiento en el examen de admisión, cuando hace una década había decenas que se quedaban fuera de esta institución.

La deserción es más evidente en el turno de la tarde, al grado de que de seguir bajo esta tónica habría posibilidades de que alguno de los grupos del turno vespertino deba cerrar ante la baja cantidad de alumnos, aunque eso significaría recortar horas y afectar a los profesores de las diversas materias que se imparten.

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