Ciudad de México.- Ya se le olvidó a Andrés Manuel Obrador que en octubre de 2018 ya siendo presidente electo ofreció “Nosotros garantizamos buen trato, respeto a sus derechos humanos y trabajo”, al referirse a la caravana de migrantes y pidió en ese entonces darles un trato humanitario y un buen recibimiento.

Recapitulando lo que dijo en 2018, “En estos momentos pensamos que tiene que hacer un trato humanitario con los migrantes. Ayer planteé que estamos en condiciones de entregar visas a centroamericanos. Nosotros garantizamos buen trato, respeto a sus derechos humanos y trabajo”,

López Obrador reiteró dijo que en su administración ofrecerá visas de trabajo para los migrantes centroamericanos que desearan  permanecer en México porque, “habrá proyectos de desarrollo…yo creo que hay que hablar con los migrantes, darles opciones, alternativas, abrir albergues, si son familias, que se cuiden a los niños, y al mismo tiempo buscar soluciones, que tengan oportunidades de trabajo”.

A 8 meses México hará hasta lo imposible por frenar la llegada de migrantes, incluso se olvida de las cuestiones humanitarias, lo anterior luego del trato que hizo con Estados Unidos de que en 45 días frenaría el flujo migratorio hacia el vecino país del norte.

Este marte el canciller Marcelo Ebrard dio a conocer los acuerdos a que se llegaron y admite que deberá negociar la condición de TERCER PAÍS SEGURO si falla en su intento de detener a los migrantes, que es una de las exigencias de Donald Trump para no imponer aranceles a los productos mexicanos.

Si al cumplirse los 45 días de plazo, para dar resultados, no son los esperados  a partir del  46 podrían  iniciar una nueva negociación con Estados Unidos, pero esta vez seria  para convertirse en un Tercer País Seguro.

Se le en el documento que publica en la página de la Secretaría de Relaciones Exteriores https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/468631/Informe_al_Senado_MEC.pdf

_Por la tarde, los abogados de ambas delegaciones llegaron a un acuerdo en torno a los plazos necesarios para demostrar que las propuestas planteadas (despliegue de la guardia nacional, expansión 9 de la devolución de solicitantes de asilo y el apoyo a la estrategia de desarrollo en Centroamérica), tendrían efectos en la reducción en el número de migrantes irregulares.

Del mismo modo, estuvieron conformes con empezar discusiones para establecer términos para un posible acuerdo bilateral que permita responder al reparto de la carga y a la asignación de responsabilidades para el procesamiento de solicitudes de refugio de migrantes.

Coincidieron en que como mínimo, ese acuerdo tendría que incluir, conforme a las legislaciones domésticas de cada país y sus obligaciones internacionales, un compromiso bajo el cual cada parte aceptaría el retorno, y procesamiento de solicitudes de asilo, de nacionales de terceros países que hayan cruzado por el territorio de una de las partes para llegar al territorio de la otra parte para solicitar refugio.

Los abogados estuvieron conformes en que un acuerdo de ese tipo sea parte de un acercamiento regional al reparto de la carga con relación al procesamiento de solicitudes de refugio de migrantes. El abogado de la delegación mexicana manifestó su compromiso con iniciar la revisión de la legislación doméstica y sus reglamentos para identificar los cambios que serían necesarios para que dicho acuerdo pueda entrar en vigor y se implemente.

Por último, los abogados establecieron que si los Estados Unidos determinan, a su discreción y después de consultarlo con México, que después de 45 días de la fecha en que se publicara la Declaración conjunta, que las medidas adoptadas por el Gobierno de México, no alcancen resultados suficientes, el Gobierno de México tomaría los pasos necesarios bajo su legislación nacional para que dicho acuerdo pueda ser vigente con la visión de asegurar que pudiera entrar en vigor al termino de los 45 días siguientes. Por ello la declaración conjunta señala los 90 días

Esto significa que en lugar de aceptar un Acuerdo de Tercer País Seguro como el propuesto por Estados Unidos, o el inicio de una guerra comercial, logramos un periodo de 45 días: para demostrar la eficacia de las medidas que se adoptarán y prepararnos lo mejor posible para la negociación que podría darse en 45 días, si las medidas adoptadas no tienen los resultados esperados_

TODO ESTO EN RESUMEN QUIERE DECIR QUE MÉXICO será el patio trasero de Estados Unidos, donde colocará lo que no quiere dentro de su terruño, al convertirse México en TERCER PAÍS SEGURO.

La principal exigencia al convertirse, es garantizar que los solicitantes de asilo no van a ser retornados a su país de origen, es decir  que se respeta el principio de “no devolución”.

Si los migrantes corren riesgo en su país, y se van en busca de asilo político a Estados Unidos y este se los niega, México estaría obligado a recibirlos como TERCER PAÍS SEGURO,  y no podrá repatriarlos.

Esto significa que está obligado a quedarse con ellos otorgarles vivienda, seguridad social, servicios médicos, empleo y educación, el derecho a la reubicación familiar y que los solicitantes tienen un vínculo cercano con ese tercer país.

Es decir vendrían a engrosar a la ya de por si afectada población mexicana, la cual al momento no goza de empleos bien renumerados, como debiera de ser;  no tienen la  seguridad necesaria;  se crea una Guardia Nacional para acabar con la delincuencia, pero finalmente esta costosa corporación no es para dar seguridad a mexicanos,  está siendo utilizada para perseguir, acorralar y mandar de regreso a los migrantes a su país, sin importar sus derechos humanos ni la cuestión humanitaria que tanto ha pregonado Andrés Manuel López Obrador, desde que resultó electo presidente de México.