Tijuana, BC.- “En algunos municipios puede haber una necropsia diaria o dos, cinco inclusive; en Tijuana, si hay 10 necropsias es un día tranquilo, en el pizarrón hay 10, 15, 20, 25 necropsias, han habido 27, es lo máximo”, señaló Mercedes Quiroz Prado, coordinadora  del Servicio Médico Forense al hablar del reto que representa enfrentar el saldo de la violencia en esta ciudad.

Con filas de personas afuera y un constante movimiento dentro,  no hay momentos de tranquilidad, al menos no en Tijuana donde el  personal debe trabajar sin descanso para  disminuir la sobrepoblación de cadáveres.

A las ocho de la mañana, los trabajadores de limpieza ingresan a la sala de autopsias, un cuarto con paredes grises y blancas y cuatro mesas de metal, y con mangueras de presión limpian las manchas dejadas por los cuerpos. Sin embargo, en ocasiones no existe tiempo para esa labor, porque después de una necropsia ya está arribando otro cadáver.

Tan solo el 10 de octubre, la doctora Quiroz supervisó las necropsias de seis víctimas de homicidio doloso, dos de culposo y dos reconocimientos. Sin embargo, la carga de trabajo de ese día no se compara con otras fechas en la ciudad.

En julio, Tijuana vivió el mes más violento en su historia, registrando 253 muertes violentas, de las cuales 40 se cometieron en un fin de semana, situación que originó que los médicos tuvieran jornadas de hasta 12 horas.

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