Ciudad de México.- El sábado pasado Javier Alatorre estaba embriagándose en el bar Tequila KC, en Kansas City, pidió un trago más y se lo negaron. Dos horas más tarde regresó junto con otro varón y mató a cuatro personas, entre ellas, a Francisco Anaya García, un migrante guanajuatense que estaba próximo a casarse y a estrenarse como padre.

A las 23:00 horas, cuando los clientes y los empleados del bar vieron a un Javier furioso lanzar su vaso en contra de la barra, jamás se imaginaron que ese sería el detonante que llevaría a un hombre de 23 años a teñir de sangre el lugar, donde era visitante frecuente.

Dos horas más tarde, Javier volvió acompañado de Hugo Villanueva Morales, de 29 años, y abrió fuego en contra de los presentes. Francisco, el guanajuatense, y el chihuahuense Everardo Meza, además de otros dos varones, fallecieron a tiros; hubo otros heridos.

La historia de Francisco es triste, había migrado desde el municipio de Comonfort y vivía con su hermana menor, ya había planeado su boda con la mujer que sería la madre de su primer hijo, pero sus sueños se vieron frustrados por un sujeto que decidió tirotear a gente inocente porque le negaron un trago.