Wellington, Nueva Zelanda.- Si la Policía no hubiera detenido al terrorista en Christchurch, la masacre hubiera sido mayor ya que estaba en camino de un tercer tiroteo.

“Creemos que lo detuvimos en camino para seguir atacando. Se salvaron vidas”, indicó el comisionado de Policía Mike Bush, quien rechazó dar detalles para no “traumatizar a otras personas”.

El pasado viernes, 50 personas fallecieron y otras 50 resultaron heridas cuando un supremacista blanco irrumpió en dos mezquitas de la ciudad de Christchurch y disparó a quemarropa.

Minutos antes había enviado un manifiesto de más de 70 páginas a autoridades y medios de comunicación, lo que fue confirmado por la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, quien advirtió que jamás pronunciará el nombre del tirador –plenamente identificado y en custodia– para negarle una de las cosas que buscaba: notoriedad.

“Hay una sensación entre los neozelandeses de que desean mostrar a la comunidad musulmana su apoyo, su amor. Pero el desafío para todos nosotros en el futuro es que puedan estar seguros al garantizar que nunca tengamos un ambiente donde la ideología extremista violenta pueda florecer. Y eso significa abordar el racismo y el extremismo donde sea que se presente”, pronunció Ardern en un emotivo discurso este miércoles.