ASUNCIÓN.- Fausto Mosqueira, propietario de una granja pequeña a orillas del río Confuso, lleva dos días aguantando el olor nauseabundo por la descomposición de centenares de peces que aparecieron muertos por causas aún desconocidas.

El curso hídrico es afluente del río Paraguay y la mortandad de peces fue descubierta por Mosqueira y sus vecinos el jueves, alertando a las autoridades de la municipalidad de Villa Hayes, poblado ubicado a 35 kilómetros al noroeste de Asunción.

"Al despertarme temprano me llamó la atención el alboroto en el agua, por lo que fui a mirar y quedé muy triste al ver que centenares de peces de las variedades Carimbatá y Palometa se desesperaban al no poder respirar y muchos otros simplemente agonizaban", relató en idioma guaraní.

El río Confuso nace a unos 150 kilómetros al sur del lugar de la mortandad y entre octubre y febrero tiene poca agua ante la falta de lluvias, según los lugareños.

"El sábado comprobé la enorme cantidad de peces muertos, pero, además, como una curtiembre de nombre Fave se encuentra a 15 kilómetros del lugar, fui a verificar el sistema de tratamiento de efluentes del proceso industrial. Aparentemente, no hubo derrame", dijo Édgar Argüello, director de Medio Ambiente de la alcaldía municipal de Villa Haye.

No obstante, anunció que "en los próximos días también ingresaremos a una propiedad vecina de Fave dedicada a almacenar cuero curtido y a otra empresa abandonada que fabricaba baterías para automotores. Debemos encontrar la causa de la muerte".