Priva de la libertad y ordena tabliza a personas en baile, pero utiliza a taxistas para que ensalcen su corazón noble

Coyutla, Ver.- En el paroxismo del cinismo, el presidente municipal de este municipio, Jesús Antonio Picazo Gutiérrez, utilizó una legítima protesta de taxistas por la trágica muerte de un agremiado para pitorrearse de la investigación de la Fiscalía General del Estado (FGE), donde lo acusan de privar de la libertad y de ordenar a la Policía Municipal propinar una tabliza a cinco personas.

“¡Que se haga justicia!”, exclamó a nombre de los taxistas y tras fingir una auténtica preocupación atizó con vehemencia, “¡que no quede impune el caso de los taxistas que han perdido la vida!, y exigimos que se aclare todo, que se vea a la Ministerial, al señor fiscal y que no por la riña que pasó en el baile aquí de Alfredo Olivas ‘haigan’ hecho un drama tremendo. Así como hicieron ese drama, así como se ve cómo quieren sacar la realidad, así esperamos que se haga justicia y se aclare la muerte de nuestros compañeros taxistas”.

Luego, en el colmo de la desfachatez, manipuló a algunos de los trabajadores del volante para que ensalzaran su corazón noble al destacar que llevó dos pipas de agua a Espinal para paliar el desabasto del vital líquido, un problema grave que afecta a los habitantes de aquel municipio.

“No queremos más amenazas ni levantones”, dijo uno de los taxistas. “¡Qué bueno que esté aquí la primera autoridad, de alguna manera tenemos el respaldo de las autoridades! En Espinal llevamos 18 o 20 días sin agua y, de corazón noble, el presidente mandó pipas que ya le están dando agua a cientos de familias de la cabecera. ¡Vamos a darle un aplauso de afecto y agradecimiento!”, arengó el taxista.

En ese marco los choferes de taxi exigieron la presencia de los secretarios de Gobierno y de Seguridad Pública, así como también del gobernador del estado. “Que ya voltee hacia el Totonacapan, porque no podemos seguir aquí, no hay líderes, aquí están las bases, si tocan a uno nos tocan a todos. ¡No vamos a dejar que suceda otra vez y que se vaya el expediente, y ahí se olvide! Todos tenemos que unirnos y no esperar que la desgracia vuelva a pasar”, expresó un trabajador del volante.

De esta manera el presidente municipal utilizó a su favor una protesta legítima de trabajadores del volante por el homicidio de uno de sus compañeros, Gonzalo Santiago H., quien, por cierto, fue ejecutado el sábado 24 de noviembre de este año luego de que fuera levantado por un comando armado.

Así fue como Jesús Antonio Picazo Gutiérrez, presidente municipal de Coyutla, en el colmo del cinismo, quiso minimizar lo que él llamó “una riña de borrachos” y que en realidad derivó en una denuncia formal ante la Fiscalía General del Estado por los delitos de privación ilegal de la libertad y lesiones en agravio de cinco personas.

Los hechos ocurrieron el sábado 1 de diciembre durante un baile donde se encontraban presentes el alcalde y su padre, el expresidente municipal Benito Picazo Pérez, marco en el cual iniciaron una riña contra un grupo de personas, entre las que se encontraba Juan Manuel Gutiérrez Segura, el presidente de la Unión Ganadera de Espinal y algunos de sus familiares como Jimena Gutiérrez Luna, Jesús Isaac Antonio López, Gladis Luna King y el martinense Hugo Bigurra.

Ebrio y enloquecido porque estaba perdiendo el pleito ordenó la presencia de elementos de la Policía Municipal de Coyutla, bajo su mando, a quienes instruyó que golpearan a todos sus rivales.

De esa manera los policías, según testimonios recopilados por la Fiscalía General del Estado, a macanazos sometieron a las cinco personas y luego los trasladaron en patrullas a una bodega ubicada a las afueras del pueblo.

Al llegar al lugar, relatan los denunciantes, fueron obligados a ponerse contra la pared, les robaron sus pertenencias y luego de apagar las luces entró el presidente municipal, Juan Antonio Picazo Gutiérrez, quien les pegó con una tabla repetidamente hasta dejarlos desmayados y con lesiones graves.

Antes de irse el munícipe ordenó que los ejecutaran, acción que los uniformados estuvieron a punto de cumplir, un mando de la Policía ordenó que ya no continuaran y los dejaron ir, no sin antes advertirles que no denunciaran, porque si lo hacían, en represalia, matarían a todos sus familiares.

De esto ya hay una denuncia, misma que fue puesta en Papantla y en Martínez de la Torre por abuso de autoridad, privación ilegal de la libertad, lesiones y robo, quedando asentada en la carpeta UIPJ/DVIII/F2/1642/2018 de la Fiscalía General del Estado, con fecha de inicio del 1 de diciembre.

Aunque en este caso se configuran las probables comisiones de privación ilegal de la libertad, abuso de autoridad, lesiones y robo, que en su conjunto son delitos graves para el presidente municipal y quienes hablaron a su favor durante la manifestación, donde dijo que todo lo ocurrido sólo fue una “simple riña de borrachos”.

Lo lamentable es que para tapar su delito utilizó una muy legítima marcha de taxistas que protestaron por la muerte de un compañero.

 Así están las cosas en Coyutla, donde Los Picazo han sentado sus reales y sembrado el terror, acostumbrados a hacer y deshacer sintiéndose intocables.

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