Traumatólogo vende en 30 mil pesos material quirúrgico; llueven quejas, también para clínica Satélite

Poza Rica, Ver.- El hospital regional de Pemex que alguna vez fue un referente a nivel nacional por brindar atención de calidad, se ha convertido en uno de los peores del estado y hoy en día evidencia la crisis, la falta de atención y compromiso de quienes están al frente.

Por ejemplo, hasta 30 mil pesos por concepto de placas y material quirúrgico es lo que presuntamente cobra el traumatólogo José Luis García Torres, quien trabaja en ese hospital, mismo que fue denunciado por quienes se dicen afectados por su mal servicio en el nosocomio.

Primero se dio a conocer a este diario que el traumatólogo en mención enfrenta serios señalamientos presuntamente por operar bajo el influjo de alguna droga, cobra por el material quirúrgico que retira a otros pacientes y también si es urgente una cirugía. Señalan que en la cuenta bancaria de su esposa es donde deben depositar el dinero, cantidades que van desde los 10 hasta los 30 mil pesos.

La crisis es tal que el material que se retira a pacientes que ya no lo necesitan es prácticamente reciclado. Sólo lo lavan, desinfectan y listo. Indican que de esto ya tiene conocimiento el director José Raúl Tercero Hernández, pero no ha hecho nada para cambiar la situación.

En meses recientes, familiares de pacientes indicaron que era obligatorio llevar una resistencia para calentar agua debido a que ni eso había en el hospital.

Pero los problemas que ahí se enfrentan son mucho más graves, y es que han salido a relucir serias irregularidades cometidas por varios médicos. Por ejemplo, el jefe del traumatólogo, de apellido García, se lleva gran parte de lo recaudado con las operaciones donde venden placas. Él es conocido como el doctor Acuña.

De manera reciente, se cuenta en el hospital, falleció una persona por afectación de un tejido. Dicho paciente de edad avanzada era anémico derivado de una diabetes, por lo que varios médicos se opusieron a operarlo por los riesgos que se corrían. De todas maneras, el doctor García se atrevió a intervenirlo y finalmente el paciente murió desangrado.

El mismo doctor involucrado es señalado de faltar hasta cinco días seguidos, a pesar de que el contrato colectivo de trabajo sólo permite 3, o en su caso, amerita la recisión del contrato.

Tanto el doctor Peña; el doctor Macías, subdirector médico; la doctora Elizabeth, de medicina preventiva, son señalados por su mal trabajo al frente del hospital.

Muy en particular acusan que la doctora Elizabeth se atrevió a desaparecer la llamada clínica de mamas, donde se atendía a mujeres con cáncer. Ella, bajo el argumento de que no era necesario que la exparaestatal invirtiera recursos, pues “de todos modos esas mujeres se van a morir”, es tachada como la responsable de que derechohabientes con cáncer estén desprotegidas y tengan que ser canalizadas a otros hospitales, siendo que en Poza Rica se contaba con atención especializada.

En la clínica Satélite no cantan malas rancheras, ya que ahí el doctor de apellido Cobos ha impuesto una cuota de mil 500 pesos a derechohabientes para extender incapacidades. Además satura de trabajo a los doctores y efectúa amenazas para que nada salga a la luz. Por si fuera poco, ordena cambios de personal para favorecer a sus llegados.

Señalan que hay médicos que hasta se dan el lujo de realizar fiestas en el consultorio del director, lugar que ha sido bautizado como la sala de fiestas, mientras cientos de personas claman atención médica de calidad, tal y como se hacía hace algunos años.

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