Ciudad de México.- En busca de una mejor vida, muchos centroamericanos migran de sus países en busca del llamado sueño americano. El paso forzoso es México, donde la violencia y sus víctimas han crecido exponencialmente, lo que no exime a los extranjeros.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Migración (INM), de 2012 a 2017 hubo 2 mil 912 migrantes víctimas de la delincuencia, sin embargo, estas cifras no son más que una pequeña parte de la realidad.

“La población migrante que pasa por México busca cruzar desapercibida. El problema es que esa invisibilidad que para ellos es una manera de protegerse, para nosotros significa no conocer la magnitud de los hechos que sufren”, explica la directora de la organización Sin Fronteras, Nancy Pérez.

Con ella coincide Edgar Corzo, Quinto Visitador de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH): “Podemos darnos una idea de la realidad, pero nadie tiene hasta ahora una dimensión exacta del problema”.

La poca confianza en la justicia obliga a muchos a callar. A esto se añade la falta de coordinación entre las autoridades en los tres órdenes de gobierno. “Tendrías que ver cuál es el registro que hay en fiscalías especializadas, en la PGR y en procuradurías estatales”, complementa Corzo.

 

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