Ciudad de México.- El talento de Chamín Correa, apodado “El requinto de oro”, llegó a decenas de artistas.

Nombres como el de José José, Rocío Dúrcal, Enrique Guzmán, Lucía Méndez y Luis Miguel, contaron con Benjamín Correa, nombre real del guitarrista, ya sea como músico o como productor de sus canciones. Tan sólo con “El Sol” fue pieza clave al colaborar para Romances, disco que reavivó en su momento su carrera.

“Mientras exista una mujer habrá un buen bolero con amor para ella”, es una de las tantas frases que Chamín Correa usó para definir su amor por la música y la guitarra, la cual lo acompañó durante prácticamente toda su vida.

Nacido en la Ciudad de México el 4 de diciembre de 1931, así lo confirma su acta de nacimiento, la música acompañó a Chamín desde la cuna, ya que su padre Manuel Correa Escamilla fue director de la Sinfónica de Bellas Artes, y fue precisamente él quien enseñó a su hijo los primeros acordes a la edad de cinco años, pero fue su abuelo materno Juez Enrique Pérez de León, quien le dio de manera formal clases de guitarra.

Decidió no convertirse en arquitecto, como su padre, fue pensando que al lado de él no podría destacar, además de que no le apasionaba el tema, esto lo llevó a convertirse en músico, algo que molestó a su progenitor, pero después apoyó, con la condición de que no fuera un mediocre y Chamín se aseguró de cumplir.

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En sus inicios el jazz obtuvo su atención, cuando tuvo la oportunidad de tocar con el pianista y compositor estadounidense Dave Brubeck. Fue a la edad de 21 años cuando unió su talento al de otros dos jóvenes músicos: Roberto Cantoral y Leonel Gálvez, para formar el trío Los Tres Caballeros.

Entre sus primeras canciones se encuentran títulos como Te perdono, Qué bueno qué bueno y Perdón; pero el éxito rotundo llegó hasta 1956, cuando firmaron con Discos Musart y grabaron dos temas que siguen siendo interpretados en todo el mundo, El reloj y La barca.

La maestría que Chamín demostró con el requinto, el talento de Cantoral al componer y la magnífica voz de Gálvez, fueron factores que los consagraron a temprana edad. Juntos grabaron 105 canciones, con las que conquistaron América Latina, Europa y Estados Unidos además de México.

El Festival de Pezzaro en Italia le otorgó durante ocho años seguidos La guitarra de oro. En 1982 ganó el Festival OTI como mejor compositor por el tema Con y por amor, el cual fue interpretado por Enrique Guzmán, esto lo repitió en la OTI Internacional con las canciones Dios también lloró y Volverás.

Pese a todo esto, Chamín jamás se confió de su experiencia y seguía estudiando todos los días, 15 horas mínimo; algo que según decía el músico los nuevos valores ya no hacen, además de manifestar su decepción porque los jóvenes no volteaban al bolero, lo últimos que se llevaron su reconocimiento fueron Luis Miguel y Cristian Castro.

Requinto, guitarra acústica, electro-acústica, country, steel, eléctrica y bajo eléctrico, fueron algunos de los instrumentos que dominó, pero esta pasión lo llevó a tener su propia marca de guitarras, Guitarras Chamín Correa.

Fumador empedernido durante 70 años, lo llevó a desarrollar enfisema pulmonar y en 2013 una neumonía lo llevó al hospital, a retirarse y a usar un tanque de oxígeno las 24 horas del día. En casa recibía terapia para estimular sus pulmones, pero en octubre del año pasado fue hospitalizado por edema pulmonar y una afección cardíaca.

Finalmente este 14 de enero falleció, apagando así el requinto que marcó la vida de miles de personas.

Agencia El Universal

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