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Ixtoc No. 1

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MAR DE FUEGO

Por Leonardo Zaleta

*Cronista de la ciudad

A partir de 1969, cinco plataformas marinas fueron instaladas al noroeste de Ciudad del Carmen, Camp., con nueve pozos cada una. Aquí opera la “Corporación de Construcciones de Campeche”, que tiene su sede en Houston, Texas, y paga a sus trabajadores especializados en pozos direccionales 250 mil pesos mensuales, mientras Pemex paga a los técnicos que realizan la misma función 40 mil pesos. Se da el caso de que empresas  extranjeras contratan técnicos mexicanos pero a lo sumo les pagan 100 mil pesos. Es una injusta discriminación, pero ambas partes ganan.

El 3 de junio de 1979, en la Sonda de Campeche, el aporte económico más grande en la historia de Pemex se descontroló la plataforma marina del Pozo Ixtoc No. 1 (a 94 kilómetros al noroeste de Cd. del Carmen, Campeche), en la etapa de perforación. Empezó a fluir gas y aceite hacia la atmósfera y se produjo el fuego.

Díaz Serrano, de origen sonorense, se encontraba en Venezuela durante una gira por Sudamérica, cuando en el hotel donde se hospedaba recibió un télex con el siguiente texto:

“Al sacar la tubería de perforación del pozo exploratorio Ixtoc I (coma) en la sonda de Campeche (coma) se produjo un descontrol e incendio (punto) No pudieron actuar los preventores (coma) y el pozo fluye libremente (punto) El equipo se abandonó sin pérdida de la tripulación”. La traducción era: “el costosísimo equipo se perdió”.

El Ing. Jorge Escalante era socio y director de la compañía Permargo, favorecida con este jugoso contrato. Díaz Serrano era el fundador y accionista. Afirmó haber renunciado a la sociedad el 23 de septiembre de 1975, antes de asumir la dirección de Pemex, aunque algunos periódicos lo cuestionaron porque no lo demostró. Se dijo que estos contratos los manejaba Pemex con personal del sindicato petrolero.

Saló a la luz pública que la Permargo había subcontratado el trabajo a empresas como la Sedeo, propiedad de William Clements, y la ExLub, quedándose con una jugosa tajada.

El Ing. Heberto Castillo, reputado técnico y líder de opinión, mostró una escritura donde aparecía Díaz Serrano como propietario del 25% de las acciones, el otro 25 era de su amigo Jorge A. Escalante, y el restante 50% de un misterioso señor llamado Fernando Cabrera Acevedo, del que nadie en ese medio había oído hablar. No se le había visto nunca. Se especuló que podía ser George Bush, que formaba parte del Consejo de Administración, o el mismo José López Portillo, amigo de Serrano.

Más aún, Castillo afirmó que de los muelles de Pemex salían barcos cargados de crudo que se vendían en el mercado negro de Rotterdam, Holanda, sin que esas exportaciones fueran registradas por la empresa. Calculó que el quebranto era del orden de los 15,000 millones de dólares. Cuando se le imputa a Pemex ineficiencia como justificación para privatizarla, ¿no sería mejor librarla de la corrupción?

(En las maniobras del pozo incendiado), “había una persona de nombre Red Adair, el apagador de pozos más capaz que había en el mundo en ese entonces (en 1947 junto con Kindley fue contratado para sofocar el pozo PR-6. L.Z). Ese señor pedía un cheque firmado en blanco; cuando terminaba de arreglar el pozo llenaba el cheque con la cantidad que él consideraba suficiente. Llegó Red Adair, vio y dijo: “Eso no lo van a contener con nada, lo que hay que hacer es perforar dos pozos direccionales por si uno de ellos falla. Tiene que llegar exactamente a la boca del yacimiento y ahí taponarlo. No se puede hacer nada más”.

Así lo consigna en su interesante libro “Memorias de un petrolero” (2003), el Ing. Reyes Roberto Colín Miranda, quien más tarde sería gerente de Pemex en la Zona Centro (Poza Rica).

Según la docta versión de Adair, los pozos de alivio direccional eran la única solución. A primera vista, desde el avión, calculó que ahí se estaban perdiendo 30 mil barriles diarios.

En su informe de gobierno el 1 de diciembre de 1979, López Portillo defendió a Díaz Serrano a ultranza, algo inusual, y sobre todo, ante las dimensiones de la tragedia. Evidentemente, los compromisos entre ambos personajes eran fuertes. Incluso, para salvarlo del canibalismo político, posteriormente lo designó para que a nombre de los tres poderes de la Unión hablara en la Cuarta Reunión de la República (reunión estéril del presidente y sus secretarios con los gobernadores), en Hermosillo, Son., su tierra natal.

En cuanto al Ixtoc 1, una vez que se inyectó cemento al yacimiento se controló el fuego, pero ya se habían causado pérdidas por 3,000 millones de pesos, por la destrucción del equipo, el desperdicio de petróleo y gas, por las complicadas y costosas maniobras y los daños irreversibles a la ecología por la contaminación que alcanzó la península de Yucatán, y según EE.UU. también el sur de La Florida, por lo que reclamaron una indemnización, sin lograrlo.

El pozo se apagó el 25 de marzo de 1980; la conflagración duró 294 días. La derrama fue de más de 3 millones de barriles en el Golfo de  México.

Oficialmente, se exculpó a funcionarios, técnicos y trabajadores, es decir, nadie fue responsable, ni siquiera la torpe compañía Permargo.

Algunas fuentes bien documentadas propalaron la versión de que el accidente había sido ocasionado por problemas técnicos debido a negligencia, sin embargo, Díaz Serrano en presencia del procurador de Justicia de la Nación, Óscar Flores Sánchez, en rueda de prensa aseveró que no fue culpa de nadie. Poco faltó para que dijera: “fue cosa del destino”. Total, quien perdió fue Pemex.

No deja de resultar extraño que en esas operaciones cuantiosas, con equipo caro y grave riesgo, no se haya contratado un seguro por un eventual accidente. Fue un considerable ahorro de la Permargo (y la ceguera de Pemex). Las pérdidas multimillonarias las asumió el pueblo, no la empresa propiedad del director y sus poderosos socios.


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ALGO SOBRE EL MONUMENTO A LA MADRE

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Por Leonardo Zaleta.
Cronista de la ciudad.

Salvador Vidargas, el escultor que elaboró el Monumento a la Madre de Poza Rica, nació en San Miguel Allende, Guanajuato, en 1921. Perteneció a una familia de músicos y artesanos imagineros, dedicados a la elaboración de imágenes religiosas policromadas. Dominaba el arte del tallado en madera y el estofado con delgadas láminas de oro, y era un restaurador excelente. Cuando la familia se mudó a la Ciudad de México, su abuelo abrió un taller de escultura y restauración en la calle de Génova, esquina con Paseo de la Reforma. Trabajó para el pintor Jesús Reyes Ferreira, propietario de una tienda de antigüedades. Ahí comenzó el pequeño Salvador a amar la escultura, apoyado por su abuelo. Se apegó a la técnica tradicional y conservadora. Años después, se independizó  e instaló un  taller ubicado en la calle Río Po de la colonia Cuauhtémoc; era un semillero de estudiantes dedicados al tallado y la escultura. Sus primeros alumnos llegaban a las 7.30 de la mañana. Fue un hombre con una vocación depurada para el arte religioso y la restauración. De carácter humilde, paciente y cordial, don Salvador fue enemigo de la vanidad y la codicia. No hacía imágenes para adorno de residencias, prefería venderlas a menos precio a las iglesias, para que la gente les rezara.

Héctor García Solís, estudiante de topografía en la Ciudad de México, y directivo de la Juventud Revolucionaria de Poza Rica, se topó casualmente  con el taller de don Salvador en la capital. Con curiosidad, entró a plantearle la elaboración de un Monumento a la Madre para Poza Rica. Vidargas se entusiasmó. Entre santos y vírgenes, la figura venerable de la madre no se apartaba de su línea creativa.

Héctor, llamado cariñosamente “Popo” durante su infancia en Tuxpan, comentó lo acontecido en su viaje con sus compañeros: Arcadio Cázares Vázquez, Carlos Navarro Portes y Gonzalo Herrera Mar, el primero trabajador petrolero como él, y los dos restantes comerciantes.

Buscaron un terreno céntrico y cuando lo encontraron, Petróleos Mexicanos lo donó. Celebraron un baile el fin de año (1962) amenizado por la orquesta de Evangelina Elizondo en el Salón Corona, con lo que obtuvieron la mitad de los recursos. Pemex prestó el transporte y cuadrilla para trasladar la obra.

El monumento se inauguró el 10 de mayo de 1963, en la convergencia de la Av. Central Norte y el bulevar Lázaro Cárdenas. El maestro Homero Quiroz García pronunció una emotiva pieza oratoria.

El escultor, al ver que no le cubrían el saldo de 30 mil pesos, se entrevistó con el gobernador Fernando López Arias en Xalapa, pidiéndoles que los exhortara a cubrir el adeudo.

El enérgico gobernante que no le tenía buena voluntad a la ciudad de Poza Rica, ordenó al procurador de justicia Amador Toca Cangas, que los llamara la capital y cuando entraron a su despacho amenazó a los jóvenes revolucionarios y monumentales: “O pagan o van a la cárcel”. Fue el lacónico saludo y despedida. El procurador les concedió 30 días para liquidar el saldo.

Héctor y Arcadio, trabajadores petroleros, recurrieron a la Sección 30 para que solventara el adeudo, así fue como conservaron la libertad y el orgullo por haber erigido el Monumento a la Madre.

Don Salvador Vidargas murió en la Ciudad de México, el año 2002. Siempre se expresó con simpatía de los promotores de su obra plástica en Poza Rica, diciendo que eran “buenos muchachos”.


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De los Ángeles a los Demonios. Trascender a través de la enseñanza

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Dra. Denisse de los Ángeles Uribe Obregón

Magistrada del H. Tribunal Superior de Justicia

Desde 1918 se celebra en México el Día del Maestro, fecha instaurada en 1917 por decreto del entonces Presidente de la República, General Venustiano Carranza en conmemoración y gratitud hacia los profesionales de la educación, quienes a través de su trabajo diario forjan el presente y futuro de nuestro país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada por el INEGI en 2019, en México, hay un millón ciento noventa y siete mil setecientos setenta y ocho personas ocupadas como docentes en educación básica; la Secretaría de Educación Pública (SEP) señala que durante el ciclo escolar 2020-2021 el número de profesores a nivel licenciatura tanto en universidades públicas como en privadas asciende a trescientos sesenta y un mil ciento noventa y tres en todo el país.

La cantidad de maestros en México ha aumentado considerablemente en los últimos años, toda vez que el porcentaje de población que asiste a clases también ha incrementado. De acuerdo con datos del INEGI, actualmente el 94 % de niñas y niños de entre 6 y 14 años de edad asisten a la escuela, mientras que el porcentaje de jóvenes que estudian es del 45 %.

Sin duda, los maestros juegan un papel fundamental para evitar la deserción escolar, ya que, además de cumplir con el objetivo de enseñar, también desempeñan el papel de investigadores, asesores y guías; la motivación y la metodología empleada en las aulas influye exitosamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Aunado a estas importantes tareas, desde hace más de un año los docentes se han enfrentado al reto de la educación a distancia, realizando un gran esfuerzo para adaptar los planes de estudio al contexto social de cada uno de sus estudiantes, pues si bien algunos alumnos han tenido la oportunidad de continuar con sus clases en línea, no todos tienen acceso a las mismas herramientas tecnológicas.

De acuerdo con un informe realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Unesco, se calcula que en los países de Latinoamérica cerca de la mitad de la población estudiantil se ha quedado completa o parcialmente marginada de la educación a distancia, sobre todo en las poblaciones con mayor índice de pobreza, motivo por el cual en estos lugares el regreso a clases presenciales es urgente.

En este sentido, es preciso reconocer la gestión del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, así como del gobernador de nuestra entidad, Ing. Cuitláhuac García Jiménez, quienes hicieron posible que los maestros veracruzanos recibieran la vacuna contra el COVID-19 durante el mes de abril, con el propósito de tener un retorno a las aulas seguro, situación que sin duda contribuirá a disminuir el rezago escolar, sobre todo en zonas marginadas.

Ser maestro requiere de vocación, actitud de servicio y mucha responsabilidad, quienes hemos tenido la fortuna de impartir clases sabemos el importante compromiso social que representa la labor docente; sin duda, la mejor manera de transformar a la sociedad es a través de la educación.

Desde este espacio, expreso mi reconocimiento y admiración a nuestras maestras y maestros, quienes se esfuerzan diariamente por sembrar en sus alumnos la semilla del conocimiento, además de motivarlos e inculcar en ellos valores, pensamiento crítico y responsabilidad social, acciones que les permiten  trascender a través de la enseñanza.


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De los Ángeles a los Demonios. Normativa internacional en materia de violencia de género

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Dra. Denisse de los Ángeles Uribe Obregón

Magistrada del H. Tribunal Superior de Justicia

La historia nos ha enseñado que las mujeres y los hombres no siempre hemos gozado de igualdad jurídica, la igualdad en derechos es una victoria relativamente reciente, tanto a nivel internacional como en nuestro país; las primeras generaciones de derechos humanos no consideraron al género femenino, en este sentido se advierte que cuando se comenzó a debatir acerca de los derechos del hombre y del ciudadano, la mujer no estaba incluida.

Las luchas emprendidas para lograr el reconocimiento de los derechos de las mujeres, comenzaron a rendir frutos en el siglo XX a través de la publicación y adopción de instrumentos internacionales que recogieron el anhelo de justicia e igualdad, ideales que con el paso de los años se han incorporado al derecho interno de los estados.

Para entender la lucha de las mujeres por la igualdad y por el reconocimiento de derechos, debemos partir reconociendo que el género femenino históricamente ha sido víctima de discriminación; a la mujer se le discrimina cuando se le brinda un trato diferente y desigual, colocándola en desventaja respecto de los hombres, por lo tanto la violencia debe ser interpretada como una forma extrema de discriminación.

Lamentablemente en todo el mundo las mujeres son víctimas de maltrato, sin embargo, Naciones Unidas señala que en los países de renta baja y renta media la violencia de género es más desproporcionada; en América Latina el 25 % las mujeres sufre o ha sufrido algún tipo de violencia de género.

La Organización Mundial de la Salud estima que a nivel mundial una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual desde que es muy joven; el grupo etario como mayores tasas de violencia comprende a las jóvenes de entre 15 y 24 años.

Desde el ámbito internacional se ha entendido a la violencia contra las mujeres como una forma de discriminación por razón de género enraizada en todos los países, por ello uno de los principales objetivos de Naciones Unidas desde la adopción de su Carta Fundacional ha sido fomentar la cooperación internacional para lograr el respeto a los derechos y libertades fundamentales de todos, sin distinción.

El primer instrumento internacional orientado a lograr tal propósito es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer (CEDAW), aprobada por la Asamblea General de la ONU el 18 de septiembre de 1979 y ratificada por nuestro país el 23 de marzo de 1981; este documento es considerado la carta internacional de los derechos de las mujeres.

La convención consta de 30 artículos, dentro de los cuales se reconocen derechos a la igualdad, integridad personal, participación política, nacionalidad, entre otros; a través de este instrumento los estados partes se comprometen, entre otras cuestiones, a adoptar medidas legislativas para prohibir todo tipo de discriminación contra la mujer y establecer la protección jurídica a sus derechos sobre una base de igualdad con los del hombre.

El artículo 17 de la convención establece la conformación de un Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, integrado por mujeres de gran prestigio moral; actualmente la destacada académica Leticia Bonifaz Alfonso representa a México dentro de este grupo de expertas.

Las facultades y funcionamiento de dicho comité se encuentran especificadas en el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, adoptado por la Asamblea General el 6 de octubre de 1999 y ratificado por México el 15 de marzo de 2002, este documento constituye una garantía para el cumplimiento de los compromisos y obligaciones adquiridas por los estados.

A nivel regional, la Organización de Estados Americanos (OEA), impulsó la creación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém Do Pará), la cual entró en vigor el 28 de marzo de 1996 y fue ratificada por México el 12 de noviembre de 1998.

La importancia de tal instrumento radica en que es el primer Tratado Internacional en materia de Derechos Humanos que aborda de manera específica la violencia contra las mujeres, consagrando el derecho a una vida libre de violencia tanto en el ámbito privado como en el público a través de la incorporación de mecanismos de protección y defensa.

La erradicación de todas las formas de discriminación en contra de las mujeres representa una de las principales aspiraciones de la comunidad internacional; eliminar las conductas que atenten contra los derechos humanos y los principios de igualdad y la no discriminación debe ser prioridad de todos los estados para construir sociedades más igualitarias y libres de todo tipo de violencia contra las mujeres.


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