Ciudad de México.- La infidelidad en el matrimonio no es un hecho ilícito para lograr una indemnización por daño moral bajo las reglas de la responsabilidad civil, pues “ello trastoca el derecho al libre desarrollo de la personalidad y de libertad sexual, aun dentro de la vida matrimonial” estableció la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Argumentaron que la libertad sexual es una expresión del derecho al libre desarrollo de la personalidad, que consiste en la capacidad y posibilidad de decidir autónomamente, sin coerción ni violencia y con consentimiento pleno, sobre las personas, situaciones, circunstancias y tiempos, en las que se quiere tener comportamientos erótico-sexuales”.

Por tanto es un derecho personal la persona tiene la decisión de elegir tener relaciones sexuales con otra, sin mayor límite que el pleno y válido consentimiento de ambos”.

Es decir, la fidelidad sexual es de carácter moral. “El matrimonio no otorga un derecho o un poder coactivo sobre el cuerpo y los actos del consorte en el ámbito sexual, pues aceptarlo afectaría la propia dignidad humana.

Todo esto derivó de la demanda de un hombre hacia su esposa, quien procreó a una hija fuera del matrimonio e hizo creer durante 22 años a su esposo que era suya, por lo que la corte le dio el beneficio al esposo y ordenó la reparación de daños. Sin embargo, ella se presentó ante al Suprema Corte en reclamo de su derecho humano al libre ejercicio de su sexualidad.