Tampico, Tamps.- La esposa del presidente de México, Beatriz Gutiérrez Müller, amadrinó la botadura de la patrulla Oceánica ARM “Tabasco PO168” en Astillero de Marina, número 1, de Tampico, perteneciente a la Secretaría de Marina.

La ceremonia de la botadura de esta unidad fue presidida por el almirante José Rafael Ojeda Durán, secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México, quien estuvo acompañado por Gutiérrez Müller, el general Luis Crescencio Sandoval González, secretario de la Defensa Nacional; Francisco Javier García Cabeza de Vaca, gobernador del Estado de Tamaulipas, así como de autoridades navales, civiles y militares.

Este buque es construido con mano de obra 100 por ciento mexicana bajo altos estándares de calidad a nivel mundial, con lo que se impulsa el empleo y desarrollo tecnológico de vanguardia, además de optimizar los recursos de nuestro país.

El Oceánica ARM “TABASCO” PO-168 llevará a cabo sus operaciones bajo el concepto de trinomio, empleando un helicóptero navalizado, así como una patrulla interceptora embarcada, para efectuar patrulla y vigilancia dentro del mar territorial y la Zona Económica Exclusiva, con el fin de mantener el Estado de Derecho en la mar.

Asimismo, como parte del protocolo de botadura, la madrina de la unidad bautizó este nuevo buque con la tradicional ruptura de una botella de licor regional en la proa del casco; para lo cual cortó el hilo con el hacha ceremonial, mismo que liberó una botella de tequila, en homenaje a esta región tamaulipeca; acto con el que se inició el descenso del buque hasta quedar a flote, bañado por primera vez en aguas del Golfo de México, para iniciar su fase de alistamiento.

En su intervención, Gutiérrez Müller dio unas palabras de buenaventura y esperanza para la primera tripulación, “este barco circunnavegará, se alejará y cuyos tripulantes experimentarán el sabor del mar, les deseamos lo mejor, los mejores vientos, las mejores estrellas, pocas tormentas, pocos obstáculos, pero sobre todo les esperamos de vuelta con amor, donde están sus casas, sus familias, donde siempre habrá un beso, un abrazo”.

Por Francisco Díaz