Nuestras Redes

Columnistas

LA REINA Y LA OTRA. Por Leonardo Zaleta

Publicado

-

Como me lo contaron se los cuento. Dicen que en 1945, en la congregación de Poza Rica, de tan solo 15,000 habitantes, se celebraron con gran pompa las fiestas del carnaval, pretexto para retozar antes de la recatada Semana Santa.

Los eventos de relevancia eran: los cómputos parciales y el final cardiaco, la imponente coronación de la reina, el baile de gala, y el desfile alegre y concurrido.

Explosión de júbilo, romería de antifaces, comparsas, confeti, serpentinas, música, carros alegóricos, cascarones rellenos de papel picado decorados con puchina de encendidos colores, que tronaban en la cabeza del prójimo distraído.

La galera, construida en 1935, era uno de los pocos centros de recreación, escenario de funciones de teatro, asambleas políticas, cursos, etc.; se ubicaba en un terreno baldío y plano repleto de palmeras sobre la Av. 8 Norte David Cano, colonia Obrera, entre la Av. 2 Oriente y Central Poniente. En la foto anexa se observa, a la mitad de la cuadra la galera flanqueada a la izquierda por una carpa protegida por una lona, y sobre la derecha un terreno baldío que tiempo después ocupó el restaurante Monrres.  En 1942, por el lado sur, construyeron el parque de béisbol Jaime J. Merino.

La galera y el restaurante fueron demolidos en 1953 para erigir la cancha Antonio J. Bermúdez y la alberca olímpica Joaquín Capilla. Las tres instalaciones deportivas sucumbieron a la piqueta en 1969. A partir del 18 de marzo de 1971, en toda esa cuadra emergió la Plaza Cívica.

El cómputo final había favorecido a la hermosa tampiqueña Alicia Robles. Más feliz estaba su inseparable hermana Ileana “La Nena”.

Al siguiente sábado, tercero del mes de febrero, se había anunciado con antelación el baile de coronación en punto de las ocho de la noche. Alguien refunfuñó que era mejor celebrarlo el domingo.

Para el magno evento, la galera estaba colmada de ornatos florales y guirnaldas multicolores de papel crepé y vistosos globos inflados a pleno pulmón, colgadas de las vigas. En el ambiente flotaba un rumor de animación.

En carnestolendas la población habría de lucir sus mejores atavíos. Algunas veinteañeras solteras, escogieron su vestido en las páginas del figurín de la costurera, otras lo compraron en el tianguis, y las más fastidiosas lo seleccionaron en los aparadores de las tiendas de Tuxpan. La combinación de zapatillas, medias y bolsa fue esmerada. Los peinados eran a la moda: caireles, bucles, risos, fleco y chinos.

Por cierto, después que pasó todo, trascendió sin cesura, un diálogo entre dos señoritas ganosas de juguetear en el amor: ¿Manita, vas a ir al baile de la galera? ¡Si!. Fíjate que a mí no me dieron permiso, pero por favor échale un ojito a mi novio, a ver con quién baila y luego me cuentas… ¡Creo que no se va a poder! Yo me acabo de reconciliar con mi novio, voy a andar acaramelada y no voy a  tener tiempo de andar cuidando pitos ajenos…

En medio del alborozo, los meseros se ajetreaban sirviendo cuartitos de cervezas frías, bebidas preparadas con mucho hielo, especialmente Cuba Libre, otros pedían “Habanero Berreteaga” muy de moda. Las damas mientras se abanicaban con efusión pedían sodas de las elaboradas por Luis Garza Cantú o Ramón Galicia (ya que el refresco de cola llegaría hasta 1951), en un desesperado  intento por ahuyentar  el calor sofocante que amenazaba agigantarse en vísperas de la primavera alcahueta y febril.

Los caballeros lucían un listón azul celeste hecho moñito prendido a la bolsa de la camisa con un alfiler, pasaporte de admisión.

Después de una hora desesperante, la ausencia de la reina y la princesa empezó a inquietar a los integrantes del Comité Central y al respetable público. ¿Y si no vinieran? ¡Cómo se te ocurre!  Alguien preguntó: ¿Qué tal si comienza el baile y cuando llegue la reina se hace la coronación?, así le damos gusto a la gente que ya le anda por bailar.

¿Dónde se ha visto eso?, respondió un directivo.  -El baile se tiene que celebrar presidido por la reina, ¡sin excusa ni pretexto!, sentenció como si invocara un canon ancestral.

Otro, medio despistado cuchicheó: Quedamos con ellas que el baile sería el sábado, ¿o el domingo?

La tradición ordenaba que a SGM, engalanada con una capa púrpura con ribetes dorados, le fuera colocada la corona y el cetro que la declaraba soberana de la fiesta de un pueblo trabajador y jacarandoso. Ella coronaría a la guapa princesa Clarita O´Leary.

El maestro de ceremonias Francisco Jiménez “El Llorón” frente al micrófono apeló a la consideración de los asistentes, que ya habían escogido pareja, y el mejor remedio era darle gusto al cuerpo. – “Señoras y señores, les queremos rogar una breve espera…”

Los músicos ya habían afinado sus instrumentos, y luego, para hacer tiempo, los probaban con algunas notas saltarinas.

Las orquestas de Armando López y Adolfo Carmona, en ese tiempo eran las más cotizadas. Las partituras ya estaban ordenadas; para cerrar el baile la última pieza sería El Manicero, cañonazo rítmico del cubano Moisés Simmons, al filo de la madrugada sudorosa y pasional, poco antes que empezaran a trabajar los molinos de nixtamal.

Ya pasaba de las nueve y media. Los minutos transcurrían pesados y de entre el público inquieto, los chiflidos subversivos y los gritos virulentos de voz tipluda amenazaban sin recato: ¡órale guevones…!

Fue entonces, cuando a algún animoso se le ocurrió ir por la reina a su casa. Salió “hecho la mocha” acompañado por otro. La comisión regresó jadeando con un informe  desconsolador: La reina se había ido a un baile a Papantla y regresaría al otro día.

No hubo más remedio que ir a buscar a la princesa, total, se corría el escalafón y asunto arreglado, ¡A bailar! Pero el destino cruel les tenía  reservada una jugarreta. Nerviosos, los organizadores escucharon  el informe: ¡No está la princesa en su casa. Se fue con la reina a un baile a Papantla!, dijo el comisionado resoplando, encogiendo los hombros, y secándose el sudor con el pañuelo oloroso a loción Varón Dandy.

En aquel tiempo, la ruta desolada y oscura entre las dos poblaciones, inaugurada cinco años atrás, era poco transitada en las noches a causa de la amenaza de algunos salteadores de caminos.

El Llorón, a punto de la histeria trataba inútilmente de apaciguar al no muy respetable público, que algo maliciaba por el cuchicheo de los organizadores hechos bolita cerca de la entrada.

-Queremos suplicar encarecidamente a todos ustedes, nos disculpen el retraso ya que por causas de fuerza mayor…

Pero las respuestas ya no eran tan comedidas, y en el aire comenzaron a tronar algunas mentadas de madre sin letra pero con música de viento. Y con justa razón: ya iban a dar las once, se estaba desperdiciando la música, y las señoritas esperaban ansiosas y dispuestas.

La luna con su sonrisa de plata no perdía detalle de este embrollo sin precedente.

Fue entonces  cuando uno de los organizadores propuso destituir al par de beldades….olvidadizas. ¡El baile no se puede suspender. Se armaría un desmadre!, dijo encabronado. Antes que se amotinara la multitud, por unanimidad se acordó elegir por simpatía a una nueva soberana, entre las jovencitas presentes. Así fue como se consumó este insólito golpe de estado… de desesperación.

Con una votación sumaria resultó nominada por aclamación la encantadora  María de los Ángeles Madariaga, que no pertenecía al jet set de adentro de campo petrolero, ¡Era del pueblo, de la colonia Tajín! La ovación fue estruendosa. ¡Bueno ya, a bailar!

¡Momento! Hay un pequeño inconveniente: no hay capa, ni corona ni cetro. ¿Cómo vamos a darle legalidad a la elección? Cuando el pueblo decide no hay recurso de apelación, se oyó. Entonces, no faltó quien tuvo la ocurrencia que a la nueva reina se le tomara “la protesta de ley”. A la pregunta cándida de ¿Y el elogio a la reina?, la respuesta fue contundente: ¡No está el horno para bollos! ¿No va´ver princesa? ¡Ya aplácate! Cumplido el simpático protocolo, ¡a mover el esqueleto!

Dicen que este ha sido uno de los bailes más rumbosos de que se tenga memoria, incluyendo el divertido sainete de media noche.

S.G.M. Angelita I fue el lucero de la madrugada que iluminó el jolgorio. Al otro día, derramó glamour y donaire desde la plataforma del carro alegórico durante el desfile de carnestolendas. Su simpatía y encanto lucieron bajo un sol esplendoroso exclusivo de este rincón del mundo apenas en ciernes. El berrinche de las damas destituidas es otro cantar.

El prestigiado periódico “El Mundo de Tampico” (fundado en 1918), tenía en este campo petrolero incontables lectores que añoraban el puerto jaibo. Por el mal estado de la brecha, o las lanchas que se descomponían o las espantaba el norte, se voceaba con algunos días de retraso, pero se leía con interés y añoranza. Quizás, por el origen tampiqueño de la preciosa Licha Robles, el rotativo cabeceó a ocho columnas esta peripecia singular: “La reina de Poza Rica, destronada”.

Como me lo contaron se los cuento, sin ponerle ni quitarle. ¡Conste!

Foto- La galera entre una carpa y un terreno baldío. Año de 1945.

Advertisement
Comentar

¿Usted qué opina?:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Columnistas

PROYECTO COVAX ¿ESTÁ RESULTANDO?

Publicado

-

Columna: Palabra de Mujer.

Mtra. Lilia Christfield Lugo

Catedrática y asesora de Congreso del estado de Veracruz.

En una etapa temprana de esta pandemia, rápidamente se hizo evidente que para poner fin a esta crisis global no solo necesitamos vacunas COVID-19, también debíamos asegurarnos de que todos en el mundo tengan acceso a ellas. Esto provocó que los líderes mundiales pidieran una solución que acelerara el desarrollo y la fabricación de las vacunas COVID-19, así como los diagnósticos y tratamientos, y garantizara un acceso rápido, justo y equitativo a las mismas para las personas en todos los países. Esa propuesta de solución fue denominada: Covax. Y es categorizada como uno de los tres pilares del acelerador de acceso a herramientas COVID-19 (ACT), que fue lanzado en abril por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Comisión Europea y Francia en respuesta a esta pandemia. Reunir a gobiernos, organizaciones de salud globales, fabricantes, científicos, sector privado, sociedad civil y filantropía, con el objetivo de brindar acceso innovador y equitativo a los diagnósticos, tratamientos y vacunas de COVID-19. El pilar Covax se centra en este último y algunos la han llamada como la única solución verdaderamente global para esta pandemia, porque es el único esfuerzo para garantizar que las personas en todos los rincones del mundo tengan acceso a las vacunas COVID-19, independientemente de su riqueza, para las naciones financiadas con ingresos más bajos, que de otro modo no podrían pagar estas vacunas, así como para una serie de países autofinanciados de ingresos más altos que no tienen acuerdos bilaterales con los fabricantes. Para los países más ricos que se autofinancian, algunos de los cuales también pueden estar negociando acuerdos bilaterales con los fabricantes de vacunas, sirve como una póliza de seguro invaluable para proteger a sus ciudadanos, tanto directa como indirectamente.

¿Está resultando para los países realmente como se tenía proyectado Covax?

El gobierno de México dijo que está preocupado por la desigual distribución de las vacunas contra la enfermedad de COVID-19 a nivel mundial, en especial por el acaparamiento de vacunas que se está dando por algunos países. Por ello es que la semana pasada, Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores, planteó ante el Consejo General de la Organización de las Naciones Unidas que es inadmisible que 10 países concentren casi 80% de las vacunas del mundo.

Al momento considero que la ONU debe intervenir mas enérgicamente para evitar el acaparamiento de las vacunas por unos cuantos países y evitar así el acceso desigual e injusto, ya que en esta iniciativa Covax se instó a los países a sumarse con el objetivo de que se diera una repartición equitativa y también se apoyara oportunamente a los países mas desfavorecidos. Diversas naciones aun siguen esperando que Covax de resultados como el único instrumento multilateral para garantizar el acceso universal a las tan anheladas y necesarias vacunas contra el COVID 19.

[email protected] invito a que me sigan en mis redes sociales. Facebook: Lilia Christfield Lugo. Instagram y Twitter:@lilichristfield  Hasta la próxima.

Continuar Leyendo

Columnistas

Parlamento Veracruz. Cumplirle a la UV

Publicado

-

*Juan Javier Gómez Cazarín*

La sensación de deber dinero es terrible. ¿Quién en su vida nunca ha estado así? Pero creo que hay una calamidad que se padece con todavía más virulencia: deber dinero porque alguien más nos debe dinero a nosotros.

El desasosiego del “quiero pagar, pero el que me debe a mí no me paga”. O el famosísimo “me da pena con mi casero, pero mi jefe no me ha pagado a mí”. Exactamente eso vivía la Universidad Veracruzana, metida en problemas financieros que la mantuvieron al borde del colapso no por culpa suya, sino de los anteriores gobiernos del estado que omitieron transferirle el presupuesto que le correspondía (que es la forma elegante de decir que se robaron el dinero que era para la UV).

Así que fue un platillo agridulce el que degustamos diputadas y diputados la semana pasada, cuando aprobamos una ampliación presupuestal de más de mil 682 millones de pesos para que la Universidad Veracruzana pudiera saldar definitivamente su adeudo con el Sistema de Administración Tributaria.

Agridulce porque, por un lado, nos dio muchísimo gusto contribuir a que nuestra máxima casa de estudios cerrara, por fin, el capítulo negro del boquete financiero que le provocaron gobiernos pasados; pero al mismo tiempo lamentamos que, a pesar de que han pasado varios años, veracruzanas y veracruzanos sigamos pagando los platos rotos.

La deuda original era de 500 millones -un dineral de por sí-, pero con las multas y recargos se fue a más del triple, porque la deuda se originó desde el 2014 y 2015, cuando Veracruz estaba en manos de la peor pandilla de saqueadores en los casi dos siglos de vida que tiene nuestro país.

Como era un adeudo en cascada, el ordenamiento financiero de la UV implica, de paso, avanzar un peldaño más en el saneamiento del propio gobierno del estado que, obviamente, no le debía sólo a la Universidad sino a todo el mundo. (Tan solo ese mismo día, aprobamos la ampliación presupuestal de más de 347 millones para la Fiscalía General del Estado que andaba por las mismas, con adeudos al SAT de los ejercicios 2014 y 2015).

No sé si vale la pena atormentarse sacando cuentas de lo que se podría haber hecho en materia de salud o de espacios educativos -incluso para la propia UV- en el 2021, con esos mil 682 millones de pesos si alguien no se hubiera robado aquellos 500 millones hace un sexenio. Lo que sí vale la pena es tener fresco en la memoria lo que aquella gente y el grupo político al que pertenecían le hicieron a Veracruz.

*Diputado local. Presidente de la Junta de Coordinación Política.*

Continuar Leyendo

Columnistas

COLEGIATURAS Y PASAJES. Por Leonardo Zaleta.

Publicado

-

Por Leonardo Zaleta.

Cronista de la ciudad.

El 7 de febrero de 1974, al filo de las 14:00 horas, al influjo de las grandes agitaciones juveniles similares que conmovieron al mundo, estalló en Poza Rica un movimiento protagonizado por los alumnos del Colegio Salvador Díaz Mirón.

El móvil fue un movimiento de rechazo al incremento de las colegiaturas, de 175 a 200 pesos mensuales en el nivel secundaria, y de 200 a 225 en preparatoria. Lo que enfureció a los estudiantes fue que la medida se aplicó cuando ya se había iniciado el año lectivo.

Los iniciadores de la protesta fueron: Clara Celina Medina Sagahón, Ramón Reyes Alpízar, Juan Ramos Tinoco e Ildefonso Cristfield Grayeb, entre otros.

Como primer paso se entrevistaron con el director de la escuela Rafael Cobos Fernández y sus principales colaboradores, pero recibieron como respuesta el argumento de que por tratarse de una escuela particular se podía aumentar la colegiatura a su libre albedrio.

El desaire enardeció a otros estudiantes que habían permanecido indiferentes. Secundaron el movimiento los activistas Carlos Suárez, Abraham Pérez Soto, Columba Vidal Pulido, Porfirio Vigueras González, Heriberto Espinoza Bastián, Javier Vergara, Adelaido González,  Raúl Ibarra y otros más.

Pero justo en esos días, la empresa transportista anunció un incremento en las tarifas de pasaje, lo que aumentó la irritación entre la grey estudiantil

Este fue el detonante para adoptar como medida de presión y ser atendidos en su demanda, una táctica de moda: secuestraron cuatro autobuses y los encerraron en el patio de la escuela. Las unidades pertenecían a la Sociedad Cooperativa de Autotransportes Coatzintla, S. C. L., la única que prestaba este servicio en la ciudad.

Los choferes amedrentados obedecían las órdenes de la iracunda muchachada, y unos minutos después eran liberados por sus captores. Se iban apresurados a informar a sus patrones.

En pocos minutos esta noticia alarmante por inusual recorrió todos los puntos de la ciudad, pero donde mayor impacto causó fue en los centros educativos. El desplante de  rebeldía y audacia cundió.

Enrique Alcaraz “El Chihuahua”, dirigente de la sociedad de alumnos de la ESBO y Ciro Cruz de la preparatoria Gabino Barreda, secuestraron algunos autobuses y los depositaron junto a los otros a manera de cooperación. En total fueron catorce las unidades que cayeron en poder de la fuerza juvenil. Amenazaban con quemarlos como se hacía en otras ciudades.

Brigadas de estudiantes recorrieron las escuelas de Poza Rica solicitando apoyo al movimiento y recibieron solidaridad y compañerismo. Obviamente, esta contrariedad afectó a los pasajeros que usaban habitualmente este medio de transporte.

Las autoridades mostraron preocupación y desconcierto. La opinión pública sorpresa y alarma, ante un suceso conocido a través de los medios de comunicación pero ahora era tangible, se vivía en carne propia, en vivo.

Fue cuando se constituyó el Comité de Huelga. Se colocaron banderas rojinegras en los principales accesos. Ya los directivos y el personal habían desalojado las oficinas. Algunos estudiantes dejaron de asistir. Los disidentes vigilaron las instalaciones. Las personas que pasaban frente a la escuela contemplaban con extrañeza el edificio escolar en poder de los alumnos “por subir la colegiatura”.

Los cabecillas de la protesta, colateralmente incrementaron sus reclamos mediante la publicación de un pliego petitorio, exigiendo, además de que las colegiaturas volvieran al precio anterior (y las tarifas de pasaje también), que se mejoraran los laboratorios de física y química, el servicio de biblioteca, se arreglaran los talleres, y más apoyo para el deporte y la cultura. Para que “solde” y no despegue dice el pueblo.

Los afectados directos por el alza de las colegiaturas fueron los padres de familia, en mayor medida, los que tenían dos o tres hijos inscritos en el colegio. Al renovarse la directiva de padres de familia en meses pasados, había quedado integrada de la siguiente manera:

Ing. Carlos Basañez, presidente; Ing. Luis Debese, vicepresidente; Jorge Rosas Cobos, secretario; Enrique Arocha, prosecretario; Ing. Roberto Romero, tesorero. Los vocales fueron: Galdino Parra, Gilberto Gómez y Humberto Villegas. El comité de vigilancia: Rubén Olivier, Ángel Paz, Marina Díaz de Hernández y José Casados.

En ese tiempo estaba planteada la pugna entre el Sindicato Único de Trabajadores del Colegio Salvador Díaz Mirón y la sociedad civil.

Los altibajos de la política magisterial habían polarizado las diferencias. El sindicato pretendía desplazar al grupo de maestros con mayor antigüedad y cambiar la estructura administrativa de la escuela. Destituir a los subdirectores por negligencia, y mantener el paro mientras no se cumpla esta petición. Aceptaba que el maestro Rafael Cobos continuara como director, en tanto se resolviera el problema definitivamente. La agitación se propagaba de manera asombrosa.

Por convenir a sus propósitos, coyunturalmente los maestros respaldaron el movimiento. Ellos fueron: Enrique Cervantes Mayén, Miguel Peralta, Celestino y Oscar Bautista, Anastasio García Fuentes, Graciela Patricia Gómez, Miguel Ángel Granados López, Guillermo Pérez García, Adán Ponce Zavala y algunos más.

Pero sucedió que intempestivamente el movimiento se desbordó, los dirigentes fueron rebasados por la turba estudiantil que aprovechó las circunstancias sin autoridad y sin control, para saquear “la cooperativa” que tenía en concesión don Miguel.

Ya cuando había transcurrido una semana de haber sido suspendidas las clases, el presidente municipal Dr. Maximino Ledezma Muñoz y el síndico, Enrique Cervantes Mayén (cabeza del sindicato, confrontado con el profesor Rafael Cobos), llamaron a los estudiantes a dialogar, pero fue muy poco lo que se pudo avanzar. El munícipe comunicó a los funcionarios del gobierno en la capital del estado el estado de cosas.

De inmediato, para destrabar el conflicto con los inconformes, llegaron de Xalapa algunos funcionarios de la Secretaría de Educación, pero el caso es que la clave de la escuela la había otorgado la Secretaría de Educación Pública. El asunto no era de su incumbencia.

Los dirigentes estudiantiles fueron conminados a dialogar con el profesor Herculano Torres Montalvo, representante de su jefe inmediato maestro Arquímedes Caballero Ceballos, director de Enseñanza Media en la SEP.

El funcionario esgrimió como argumento que al inscribirse el alumno acepta el monto de la colegiatura. Durante dos días se prolongaron las pláticas. El subdirector Torres Montalvo insistía en que la administración de la escuela no le atañe a la SEP, que solo interviene en el aspecto académico. Los estudiantes sostenían empecinados que  el alza de colegiaturas debió notificarse al momento de la inscripción, no cuando ya se hubieran iniciado las clases.

Participaban en esas reuniones con las autoridades de la SEP, los integrantes del Comité de Huelga, los padres de familia y los estudiantes del turno nocturno. La prensa reseñaba la noticia escandalosamente.

En el curso de estos acontecimientos, trascendió que algunos líderes del movimiento fueron agredidos por personas desconocidas. Por otra parte, los padres de familia proporcionaban alimentos a los huelguistas y vigilaban su integridad física dentro del colegio.

Mientras tanto, el Sr. Austreberto Alarcón, representante de la empresa de autotransporte, reclamaba la devolución de los autobuses; aducía con vehemencia, que se estaba obstruyendo un servicio público con las consiguientes molestias para los usuarios y las unidades se deterioraban.

El 28 de febrero de 1974 a las 19:00 horas, en el palacio municipal se reunieron, el Lic. Humberto Troncoso Olivares, representante del gobierno del estado, el Dr. Ledezma, Austreberto Alarcón, Tomás Jimate Solís, secretario de la delegación 32 de choferes, y los dirigentes estudiantiles, Ramón Reyes Alpízar, Ildefonso Cristfield, Martha Chegue, Ana Batilde Martínez Mendoza, Abel Soto, Ricardo Aguilar Zubiaga, Eduardo Morato Reyes y Roberto Martínez López, para levantar el acta de los acuerdos con que se finiquitaba este engorroso problema:

Mantener los precios del pasaje establecidos en las tarifas anteriores: 45, 55 y 25 centavos, este último a los estudiantes con credencial. Integrar una comisión mixta para estudiar el incremento al pasaje de acuerdo a un estudio que se concluirá el 11 de marzo; entregar las unidades y dejar sin efecto cualquier derivación de responsabilidad penal sobre los daños que hayan sufrido las unidades.

En el otro frente de lucha, se llegó al acuerdo de restablecer el precio anterior de la colegiatura. La dirección se comprometió a no ejercer represalias contra maestros o estudiantes.

Al señor Miguel se le devolvió la tienda concesionada por la dirección de la escuela, que no “cooperativa” (pues su constitución y  funcionamiento no se apegan a los lineamientos de la Ley de Sociedades Cooperativas), y se le impuso la condición de bajar el precio a los productos que de manera monopólica ahí expende a precios alterados

Los estudiantes entendieron claramente que la parte más delicada del manejo del movimiento era evitar que se contaminara con la lucha de los maestros por el control de la escuela y la directiva a cargo del profesor Rafael Cobos. Esta pugna prosiguió.

El 10 de septiembre de 1974 en las oficinas de la SEP en la ciudad de México se firmó un convenio en el que participaron, el profesor Arquímedes Caballero, director general de Enseñanza Media, los jefes de departamento de escuelas preparatorias y escuelas particulares, Salvador Lima Gutiérrez y Rubén Magaña Ávila, los directivos de la Institución de Maestros de Segunda Enseñanza, A. C., Juan Olmedo, Homero Quiroz y Anastasio García Fuentes, y el Sindicato Único de Trabajadores del Colegio Salvador Díaz Mirón representado por Enrique Cervantes Mayén, Juan López Joachín y Miguel Peralta Vidal.

En este importante documento acordaron la fusión de los dos organismos para integrar el “Colegio Salvador Díaz Mirón, Sociedad Civil”. (Del libro La Final Victoria).*

Continuar Leyendo

Diario Digital

Cineboc - Mujer Maravilla 1984

Tendencia