Ciudad de México.- El problema no es encontrar empleo en México, sino hallar uno bien remunerado. “Pero el salario siempre es bajo y muchos prefieren irse a la informalidad, donde pueden ganar hasta tres veces más”, destaca Jazmín, una joven de 18 años que estudia y trabaja en un supermercado, donde recibe mil pesos quincenales.

Aunque el discurso oficialista celebra la creación de 3.6 millones de trabajos formales, una de las tasas más bajas de desempleo de la OCDE, el poder adquisitivo no logra levantar. Casi 49 millones de mexicanos no alcanzar a satisfacer las necesidades básicas.

Sobre el salario mínimo, actualmente de 88.36 pesos, apenas hace un par de semanas el Consejo de Representantes de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (Conasami) descartó un aumento.

Sólo durante los últimos 10 años la canasta básica incrementó su precio en 79 por ciento al mismo tiempo que el salario promedio se redujo en 9 por ciento. Hoy el 76 por ciento de la población ocupada no percibe más de 13 mil pesos diarios pero el costo de la canasta básica alimentaria y de servicios para un mes ronda los mil pesos, además, la proporción de trabajadores que ganan menos de un salario mínimo creció 50 por ciento desde el 2000, según datos de Coneval e INEGI.

El reporte más reciente del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) revela que en18 de las 32 entidades federativas se incrementó el porcentaje de población que no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso laboral.

“Al no crecer los salarios, mucha gente se ve empujada a crear pequeñas empresas -changarros, en la jerga local- y a la informalidad, lo que reduce a su vez la productividad”, destaca subraya Julio Boltvinik, de El Colegio de México.

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