Brasil.- El pediatra Ivan Fontoura tiene 92 años, todos los lunes y jueves camina junto con su esposa, Eva, hacia una clínica donde atiende de forma gratuita a niños de escasos recursos.

A pesar de que ya se jubiló, hace 14 años, su vocación y solidaridad le han impedido retirarse por completo de lo que más le apasiona.

Eva es una enfermera con la que lleva casado 40 años, y quien se ha convertido en pieza clave para su labor altruista.

“Trabajaré hasta que mi cuerpo ya no pueda”, dijo el pediatra en entrevista para medios de comunicación luego de que admirable caso fue dado a conocer.

Fontoura se graduó de la Universidad Federal de Paraná en 1951, tiene un posgrado en Cuidado de Niños y Nutrición, una maestría por la Universidad de California y un doctorado por la Universidad de Sorbona en Francia.

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