Los bancos de peces se han movido mar adentro, donde el riesgo y el gasto operativo es mayor, sin ninguna garantía

Agua Dulce, Ver.- Aunque oficialmente en la congregación de Tonalá hay poco más de 350 pescadores registrados, son más de 800 personas las que se dedican a esta actividad -casi la mitad de la población adulta de la comunidad- y subsisten del producto que diariamente obtienen del río Tonalá y de las aguas del Golfo de México.

Las condiciones climáticas adversas de las últimas semanas, así como los casos de contaminación que se registraron en este año, han afectado a los pescadores, quienes ya no logran capturar nada cuando recogen las redes en puntos históricamente productivos.

A finales del 2017 se registró un derrame de aceite y otros materiales químicos derivados del petróleo en la zona de pozos ubicada en Tabasco, el material llegó a un brazo del río Tonalá y afectó todos los manglares de éste, matando a varias especies de la zona como cocodrilos, cangrejos y peces.

Barcos petroleros

Nuevamente en el 2018 se registraron otros eventos contaminantes en Las Choapas y río arriba que también provocaron que los peces se alejaran del afluente para no morir por la contaminación, mientras que el producto ubicado en las aguas del Golfo de México se ha visto desplazado por el tránsito de barcos petroleros.

La instalación de algunas plataformas de exploración en la zona de la costa de Agua Dulce y Coatzacoalcos, así como del estado de Tabasco, alejaron los bancos de peces con el ruido de las explosiones de perforación y el tráfico de los barcos, aseguran los pescadores de Tonalá.

Aunque Pemex ofreció a principios del año algunos apoyos como redes y otros materiales de pesca, algunos pescadores decidieron rechazar el apoyo, pues consideran que se trata de migajas y que la empresa tiene mucha responsabilidad en la situación actual de los hombres del mar.

Cierran bodegas

Una práctica común de los pescadores era descargar su mercancía en las bodegas de las distintas cooperativas ubicadas a lo largo del río Tonalá, donde restauranteros, introductores y público en general llegaban a comprar el producto recién capturado.

Ahora la mayor parte del producto es utilizada para el autoconsumo, pues no hay suficiente pesca como para vender, además de que no se logra recuperar el costo del combustible y el aceite que se requiere para salir a mar abierto.

Por esa razón, a lo largo del afluente que divide a los estados de Veracruz y Tabasco se pueden observar las lanchas varadas en tierra firme, mientras que los pescadores han migrado a otras ciudades a buscar trabajo en empresas constructoras, pues el mar dejó de ser negocio para ellos.

Por Violeta Santiago

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