Agua Dulce, Ver.- Tumbas rotas en las que se logran ver expuestos fémures, pelvis y cráneos; maleza, basura, mosquitos transmisores del dengue, bóvedas sucias u olvidadas y falta de regulación, es lo que se encuentra en el cementerio del ejido Gavilán Norte, en la colonia El Muelle, al noroeste de esta ciudad.

En el abandonado lugar, explica uno de los voluntarios ayudantes del panteón, Gonzalo Santos Gerardo, de 68 años, que la anarquía impera y el olvido se sobrepone a la muerte, pues a pesar de que se realizan cerca de 30 entierros al año, el panteón de este ejido es uno de los más descuidados.

Poco más de 80 tumbas presentan daños estructurales y, de éstas, en la mitad es posible ver a simple vista los huesos de las personas que fueron enterradas en el lugar. Incluso hay cráneos fuera de sus tumbas y rastros de veladoras en otras bóvedas, lo que también alerta la posibilidad de que se realice vandalismo y rituales de ocultismo.

Lo más grave del panorama actual, explicó el subagente municipal del lugar, Alejandro Rodríguez Cabrera, es que la exposición de restos humanos y la acumulación de agua representan potenciales focos de insalubridad.

Rodríguez Cabrera señaló que en el caso de las tumbas rotas, ha tratado de contactar a los ciudadanos responsables de las bóvedas, pero no se quieren hacer cargo o ya no viven en la localidad.

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