Una persona muerta, cientos de miles de pesos en pérdidas y afectaciones para la ciudad dejó esta tragedia

Agua Dulce, Ver.- Este 6 de diciembre se cumplieron tres años de la explosión que se suscitó en la bodega del Grupo Modelo, conocida como la bodega de la Corona por ser la más famosa marca de cerveza de esa compañía. Hasta la fecha las causas exactas del incendio no se han revelado, pero desde entonces la bodega quedó cerrada y jamás se volvió a reconstruir.

Cerca de las 3:00 de la mañana del 2015 la onda de choque, producto de la explosión, se sintió varios kilómetros a la redonda, mientras que las viviendas contiguas resultaron con daños, sobre todo en los cristales.

Una noche antes los empleados del grupo celebraron su posada tradicional, uno de los cuales fue Juventino Triano Zavala, de apenas 25 años. Durante las primeras horas de la madrugada el joven dejó a su esposa en casa y regresó a la bodega junto con su jefe, pues le pidió ayuda para recoger las sillas y demás mobiliario que se usó para la fiesta, pero nunca volvió.

Se cree que Juventino quedó atrapado dentro de la bodega por accidente, pues su cuerpo fue encontrado calcinado entre restos de cartones de cerveza que se evaporó —y fungió como combustible— por el incendio que devoró toda la nave industrial, que entonces estaba a su máxima capacidad, pues ya venían las fiestas navideñas con las que se incrementa el consumo de alcohol.

A tres años de aquel episodio que despertó a un pueblo en la madrugada, no hay claridad sobre el por qué Juventino —quien dejó huérfano a un niño— quedó atrapado en la bodega, si se trató de un homicidio o fue algo accidental, así como tampoco se ha revelado la causa exacta de la ignición. Su familia, sobre todo su padre, ha quedado tan afectado por el caso que no volvieron a hablar del tema.

Aquella noche se extrajeron varios tanques de acetileno, aunque íntegros, por lo que no se cree que esa hubiera sido la causa de tan fuerte explosión. Una de las versiones que se manejó fue que el incendio fue provocado para cubrir las pérdidas de la empresa por malos manejos administrativos, mientras que otra arrojó la posibilidad de un cortocircuito. En cualquiera de los casos el fuego hizo explotar los cientos de cartones de cerveza apilados causando la onda de choque que hizo temblar a media ciudad y que atrapó a Juventino en el acto.

Aquel incendio también reveló la precariedad del cuerpo de Bomberos y Protección Civil de Agua Dulce, pues aun con la ayuda de Contraincendios de Pemex, el fuego se prolongó desde las 3:00 de la madrugada hasta después de las 10:00 de la mañana debido a la falta de equipo y agua.

Después de tres años la bodega todavía muestra secuelas de las llamas bajo la forma de parches ahumados en el piso, mientras que el techo jamás se reconstruyó. El inmueble quedó abandonado y nunca más se volvieron a ver los camiones azules saliendo con su cargamento de cerveza rumbo a los distintos comercios de la ciudad. Ahora los camiones llegan desde Las Choapas y una lona afuera de lo que queda en pie de la fachada anuncia el teléfono para los pedidos.

Para las familias de los alrededores aquel incendio sembró de terror sus sueños. A los más infortunados les cayeron vidrios en el rostro mientras dormían, aunque por lo general resultaron ilesos. Mientras tanto la naturaleza ha ido haciendo lo suyo, la bodega abandonada poco a poco se va pintando de verde por algunos árboles que han crecido dentro, reclamando aquel suelo cenizo producto de una historia trágica antes de Navidad.

Por Violeta Santiago

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