Ciudad de México.- Aunque el presidente estadounidense Donald Trump usa a la violencia como bandera para impulsar su proyecto del muro, la ola criminal en México no impacta severamente las ciudades fronterizas del país vecino.

A Laredo (Texas) y Nuevo Laredo (Tamaulipas) las divide el río Bravo y no necesitan un muro para mantener índices delictivos sumamente dispares.

Tan sólo en 2015, el Laredo Police Department registró 11 homicidios en su ciudad; del otro lado de la frontera hubo 77, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

12 asesinatos ocurrieron en Laredo en 2016, muy poco si se vuelve a comparar con su vecino del sur, donde hubo 78. En 2017 fueron 12 en la ciudad texana; en la mexicana fueron 61.

La violencia irrefrenable en México no llega a tocar a Estados Unidos y no se ha necesitado un muro para ello.

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