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EL DANZON “MI POZA RICA”

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Por Leonardo Zaleta. Cronista de la ciudad.

Alejandro Cardona, inigualable trompetista, compositor y director de orquesta excepcional, orgullo de Soledad de Doblado, Veracruz, nació el 24 de abril de 1911. Su obra musical es difícil de superar particularmente en lo relativo al danzón.

Su padre, Luis Cardona Rojas, dedicado a la música, se trasladó al bullanguero puerto de Veracruz donde el porvenir parecía ser más alentador. Y en efecto, consiguió ingresar a algunos grupos orquestales hasta que aceptó dirigir la Banda del Apostadero Naval.

Él fue quien inició a su hijo en el aprendizaje de las primeras notas a baquetazo limpio; el niño, a los 6 años sabía música y tocaba los timbales, y en 1922 debutó tocando cornetín. Padre e hijo hacían presentaciones en la región con diversos grupos. En una ocasión el niño tocó la trompeta ante el asombrado público de Tuxtepec, Oaxaca, que lo ovacionó

Comenzó entonces un largo peregrinar de Alejandro dentro de las bandas militares que acompañaban a las tropas de los caudillos en pugna, alcanzando el grado de teniente a los 18 años. Pero él prefería la música a la trifulca.

En esas fechas visitó el puerto de Veracruz el coronel Federico Rolón y lo invitó para hacerse cargo de la subdirección de la Banda de Artillería del ejército, otorgándole grado de capitán. Así fue como el mejor trompetista de Veracruz llegó a la Ciudad de México en 1930.

Fue compañero del excelente músico Camerino Vázquez. Entró a la Banda de Policía de la Ciudad de México como solista con grado de comandante, bajo la dirección del acreditado compositor Velino M. Presa. En esta etapa de su carrera recorrió los Estados Unidos hasta la frontera con Canadá, ofreciendo conciertos con la famosa Banda de Policía.

En sus inicios lo atrajo la música clásica y tocaba jazz, por lo que fue bautizado como “El Armstrong mexicano”. Reminiscencias de este género musical sincopado se escuchan en el danzón dedicado a su patria chica que denominó con el gentilicio “El Choleño”.

Simultáneamente formaba parte de la Banda de la Marina donde le concedieron el grado de teniente de corbeta, con la que realizó algunas giras por la república, y en una ocasión se presentó en el puerto de Veracruz donde saludó a los viejos amigos.

Una noche, al pasar frente al legendario “Salón México”, ubicado en la calle Pensador Mexicano del centro de la ciudad, oyó tocar la trompeta a Juan de Dios Concha, que dirigía la danzonera titular desde el 20 de abril de 1920, en que abrió sus puertas. Se dio cuenta que a ese excelente músico tenía mucho que aprenderle, así que se animó a solicitar su ingreso a la danzonera; le hicieron una prueba y se quedó de 1936 a 1948. Fue compañero de Consejo Valiente “Acerina”, que tocaba los timbales.  Alejandro Cardona, Juan Concha y Noé Pacheco  era la trilogía de magníficos trompetistas del Salón México.

En esta etapa formó parte de las más importantes orquestas de ese tiempo: Absalón Pérez, José Sabre Marroquín, Gonzalo Curiel, Julio Cochard, Leopoldo E. Olivares, Moisés Pasquel, Juan Fernández “El Elefante”, y otras.

Para finalizar la década de los 40 viajó a Europa con el “Son Veracruz” que acompañaba a La Sensación Jarocha “Toña La Negra” (que llegaría a ser su comadre). Se presentaron con gran éxito en el Teatro de La Zarzuela, en Madrid, España, y su estancia en el viejo continente se prolongó más de año y medio.

Una temporada  formó parte de la orquesta de Rafael Hernández “El Jibarito”, con la que realizó un gira inolvidable por los Estados Unidos.

En 1951, decidió formar su danzonera; incorporó como cantante a Flavio Salamanca, hermano del pianista y compositor Memo Salamanca, de prosapia jarocha. Estos recuerdos los fue vertiendo con deleite en una agradable entrevista con la reportera María de Jesús Rojas, publicada en El Dictamen de Veracruz  el 24 de enero de 1979.

Su Danzonera “Guapachá”, era imprescindible en los salones de baile para alternar con otros músicos de la talla de Acerina, Prieto y Dimas, Arturo Núñez, Noé Fajardo, Gonzalo Curiel, José Gamboa Cevallos, Luis Arcaráz o Pablo Beltrán Ruíz.

Trabajó por espacio de cinco años como trompetista y arreglista de la famosa orquesta de Solistas de Agustín Lara.

Las notas de su “trompeta de oro” fueron el marco musical en unas grabaciones realizadas por  los hermanos Carlos y Pablo Martínez Gil, sus paisanos de Misantla.

Es autor de unos 150 célebres danzones como Mi lindo Veracruz, Minatitlán, Chacaltianguis, Hola Palomilla, La tía Gloria, Aurora, El 13.20, Al Colonia, Mi danzón, Arturo El Jarocho, Mi Barca, Irene, Mi Guachita, Televisando, Mari Tere, Flor de primavera, El Pajarito noqueador, Oaxaca, El Libanés, A la playa bailadores, Smyrna Club, entre los más populares.

No es ocioso decir que si “Acerina” es el celoso guardián del danzón clásico, Alejandro Cardona es el ágil innovador que ha dado al ritmo cubano un nuevo matiz: lo guapachoso y sabrosón.

Este concepto lo compartieron en su momento algunos expertos bailadores del danzón como Jorge Casio “El Chocorrol”, Don Carlitos, “El Gordo”, Armantina Bautista o Inocencio  Azuara y Carmelita Lucero.

Los grupos de la tercera edad, las familias asistentes y  los amantes de este ritmo cadencioso y sensual que concurren los jueves a la pérgola del parque Juárez la convierten mágicamente en catedral del danzón, por esa razón abren y cierran su evento con este hermoso danzón emblemático de nuestra tierra.

El danzón “Mi Poza Rica” tiene su propia historia según vamos a ver ¿Cómo llego Alejandro Cardona a esta tierra? ¿Por qué compuso este hermoso danzón?

EL DANZON “MI POZA RICA”. 2ª. Parte.

Por Leonardo Zaleta. Cronista de la ciudad.

Pablo Ramírez y sus hermanos fueron a radicar a la colonia Santa María La Rivera donde sus padres: el próspero platanero de Poza de Cuero Buenaventura Ramírez y su esposa Feliciana Martínez, en 1934 habían comprado una casa en Ciprés No. 251.

Pablo andaba de novio con la guapa Reyna Quiñones y la pareja frecuentaba los salones de baile en voga donde el boleto costaba tres pesos. En esas andanzas conoció al maestro Alejandro Cardona allá por el año de 1947, y de ahí nació una sincera amistad

Pablo y Reyna contrajeron nupcias el 4 de abril de 1950 en Poza de Cuero (tuvieron su domicilio en la Casa de Mosaico: calle Pípila de la hoy colonia Manuel Avila Camacho); él entró a trabajar a Petróleos Mexicanos. Aprovechando sus frecuentes viajes a la ciudad de México, se daba tiempo para ir a saludar al maestro Cardona.

Pablo cantaba boleros acompañado de su guitarra, y escuchó del maestro Cardona algunos comentarios: Grabó el danzó La Margarita con su compadre el clarinetista Mariano Mercerón para RCA Víctor y le compuso un danzón a la hija del clarinetista cubano y ni las gracias le dio. El director artístico de “Mussart” promovió a Carlos Campos y a él lo relegó. Para no violar el contrato de exclusividad grabó algunos discos con otro sello comercial con el seudónimo de Leo Madariaga. El título del danzón 13-20 se debe a que a esa hora terminó la composición.

En diciembre de 1959, un grupo de amigos y condiscípulos de la escuela primaria Enrique C. Rébsamen organizó el “Club Cuauhtémoc” de la colonia  Manuel Avila Camacho. Ellos fueron: Lázaro Hokuto, Hermenegildo Rodríguez, Ofelio Quintero, Oscar y Angel Liauth, Raúl y Manolo López Pazzi, Roberto Sánchez, Elpidio Silva, Maurilio del Callejo, Eloy Cruz Bonilla, Cornelio Pérez, Romualdo Trinidad, Gerardo Baltasar, Eutimio Mendoza y su esposa Flora Sánchez, Leonardo Zaleta, Nicolás Calles, Elpidio Cuallo, Goliat Peralta, Aristeo Martínez, Erasmo Gutiérrez de la Fuente, Julio Méndez, Gabino Melgarejo, Primo Reyes, Juan Sobrevilla, Juan Héctor Fajardo y algunos más.

Las muchachas que se inscribieron fueron: Elsa Osorio, Juana Domínguez, Victorina Hernández  Mar, Anselma De Lojo, María de los Angeles Grazzi, Elisberg “Coty” González, Isabel y Olga Cruz Bonilla, Piedad García, Gloria Elena Velasco, Giuliva Cabrera Serrano, Magdalena Juárez, Elba Campos, Gloria López Moncayo, Julia González, María Trinidad, Hilda De Lojo, Olivia Rubio y otras que la memoria olvida.

En una ocasión, Pablo propuso a la asamblea de socios organizar un baile con una orquesta “de México”. Se comprometió a hablar con el maestro Alejandro Cardona para que les hiciera una rebaja en los honorarios.  Así fue como en marzo de 1962, los trabajadores petroleros Pablo Ramírez y Simón Martínez Guerrero, acompañados de Leonardo Zaleta que estudiaba leyes en la UNAM, integrantes del Club que presidía Fernando Aguilar Luna, fueron a contratar la danzonera, al departamento del maestro ubicado en la Av. Arcos de Belén de la capital.

El baile se celebraría el sábado 27 de mayo en el parque Cuauhtémoc. Pero resulta que esa noche un torrencial aguacero hizo que a toda prisa, músicos, bailadores, organizadores y mirones, encontraran refugio en el Salón Esperanza distante 6 cuadras, que gentilmente les facilitó la Asociación de Exalumnos de la Escuela Kilómetro 52 que dirigían Ricardo Téllez Silva, Oscar Torres, Álvaro Ramírez, Manlio Hernández y otros.  Por ende, la venta en taquilla no cubría la nómina.

El maestro Cardona percibió el desastre, la aflicción de su amigo Pablo y los organizadores para cubrir sus honorarios. Don Eutimio Mendoza, próspero dueño de la sastrería La Moderna en el Mercado Poza Rica, se apareció para entregar más de dos mil pesos, producto de la venta de Reservados de Mesa en su negocio, con lo que se cubrió el déficit. Ya para abordar el autobús y entre las despedidas, el maestro Cardona les dijo a los muchachos a manera de alentador consuelo: “La próxima vez que venga, les voy a traer un danzón”.

A partir de 1962, el profesor Edmundo Cárdenas, como presidente de la Junta de Mejoramiento, Moral, Cívico y Material de la colonia Manuel Avila Camacho, organizó la Feria Avicola-Porcina de la que fue reina la encantadora Diana Peña y princesa Angélica Lechuga. Al año siguiente el festejo se denominó Feria Autóctona, y la reina fue la linda ojiverde Bety Torres Pancardo. En 1964 el reinado correspondió a la hermosa Julia González.

En 1965, Alejandro Cardona grabó el danzón “Mi Poza Rica” dentro de un LP para la marca Mussart. Era su cantante en ese entonces El Negro Chapo. Así que cuando se presentó en la explanada del palacio municipal, el baile fue un éxito rotundo. El presidente del Ayuntamiento Ing. Luis Vázquez O´Farril  le entregó la llave de la ciudad. Esa ocasión alternó con la “Sonora Superior” de Tecolutla y una orquesta local. La reina de la Feria de la colonia Avila Camacho, fue la guapa Rosario Ricaño.

En 1966, la danzonera dirigida  por el maestro Cardona  se presentó en Papantla para amenizar un baile durante la Feria de Corpus Christy. Este año, la reina de la Feria Autóctona en Manuel Avila Camacho fue la encantadora Anabel Reyes Estopier.

El 27 de mayo de 1967, Cardona se presentó en el Parque Cuauhtémoc para actuar después de la coronación de Estela López Licona, la princesa Giuliva Cabrera Serrano y la marquesa Yolanda Cruz, dentro del programa de la Feria de la colonia Avila Camacho.

Esta vez trajo como variedad al cubano José Angel “Mantequilla” Nápoles, campeón nacional de box de peso welter, además de consumado bailarín. Hacía pareja con una rubia despampanante, y se presentó también Carlos Daniel Berriel apodado El Calcetín, campeón de danzón del “Salón México”. Un complemento fastuoso.

La última actuación del maestro Alejandro Cardona en esta ciudad fue en 1977. En 1979 tuvo una actuación destacada en el puerto de Veracruz, con motivo de los festejos por el centenario del Danzón, el cual, dijo, llegó de Cuba y entró por el puerto de Alvarado.

El estribillo final del danzón que grabó con la danzonera Guapachá, es un cálido homenaje a esta tierra petrolera: “Poza Rica tierra querida,/ son tus mantos rico tesoro,/ pedacito de patria mía,/ patria chica veracruzana,/ de mi tierra tan bella hermana. / Poza Rica tú eres mi anhelo, / que mi canto lo escuche el cielo, y que todos tus moradores/ sean felices pues yo los quiero”.

En su etapa final como trompetista, Cardona formó una orquesta tropical con la que grabó una nueva versión del danzón “Mi Poza Rica”. Modificó el estribillo final que dice  “Y que todos tus moradores/ sean felices pues yo los quiero/, mi deseo es el más sincero”.

Incuestionablemente, el maestro Alejandro Cardona le guardó un entrañable cariño a Poza Rica y a sus amigos, su homenaje musical en dos arreglos es elocuente testimonio.

Alejandro Cardona Rodríguez, trompetista incomparable y virtuoso, compositor inspirado y caballeroso paisano, se refugió en el silencio eterno en su domicilio de la calle Galicia No. 156 de la colonia Alamos, en la ciudad de México, el 17 de abril de 1988.

Los músicos de su orquesta siguieron actuando muchos años, y los bailadores disfrutaron las composiciones y el estilo guapachoso de interpretar el danzón. La orquesta Alejandro Cardona tiene seguidores, son los bailadores exigentes que saben escuchar y bailar el danzón con el estilo único del caballeroso choleño. Un músico veracruzano bien recordado, inimitable, vigente a más de 30 años de su muerte. *


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ALGO SOBRE EL MONUMENTO A LA MADRE

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Por Leonardo Zaleta.
Cronista de la ciudad.

Salvador Vidargas, el escultor que elaboró el Monumento a la Madre de Poza Rica, nació en San Miguel Allende, Guanajuato, en 1921. Perteneció a una familia de músicos y artesanos imagineros, dedicados a la elaboración de imágenes religiosas policromadas. Dominaba el arte del tallado en madera y el estofado con delgadas láminas de oro, y era un restaurador excelente. Cuando la familia se mudó a la Ciudad de México, su abuelo abrió un taller de escultura y restauración en la calle de Génova, esquina con Paseo de la Reforma. Trabajó para el pintor Jesús Reyes Ferreira, propietario de una tienda de antigüedades. Ahí comenzó el pequeño Salvador a amar la escultura, apoyado por su abuelo. Se apegó a la técnica tradicional y conservadora. Años después, se independizó  e instaló un  taller ubicado en la calle Río Po de la colonia Cuauhtémoc; era un semillero de estudiantes dedicados al tallado y la escultura. Sus primeros alumnos llegaban a las 7.30 de la mañana. Fue un hombre con una vocación depurada para el arte religioso y la restauración. De carácter humilde, paciente y cordial, don Salvador fue enemigo de la vanidad y la codicia. No hacía imágenes para adorno de residencias, prefería venderlas a menos precio a las iglesias, para que la gente les rezara.

Héctor García Solís, estudiante de topografía en la Ciudad de México, y directivo de la Juventud Revolucionaria de Poza Rica, se topó casualmente  con el taller de don Salvador en la capital. Con curiosidad, entró a plantearle la elaboración de un Monumento a la Madre para Poza Rica. Vidargas se entusiasmó. Entre santos y vírgenes, la figura venerable de la madre no se apartaba de su línea creativa.

Héctor, llamado cariñosamente “Popo” durante su infancia en Tuxpan, comentó lo acontecido en su viaje con sus compañeros: Arcadio Cázares Vázquez, Carlos Navarro Portes y Gonzalo Herrera Mar, el primero trabajador petrolero como él, y los dos restantes comerciantes.

Buscaron un terreno céntrico y cuando lo encontraron, Petróleos Mexicanos lo donó. Celebraron un baile el fin de año (1962) amenizado por la orquesta de Evangelina Elizondo en el Salón Corona, con lo que obtuvieron la mitad de los recursos. Pemex prestó el transporte y cuadrilla para trasladar la obra.

El monumento se inauguró el 10 de mayo de 1963, en la convergencia de la Av. Central Norte y el bulevar Lázaro Cárdenas. El maestro Homero Quiroz García pronunció una emotiva pieza oratoria.

El escultor, al ver que no le cubrían el saldo de 30 mil pesos, se entrevistó con el gobernador Fernando López Arias en Xalapa, pidiéndoles que los exhortara a cubrir el adeudo.

El enérgico gobernante que no le tenía buena voluntad a la ciudad de Poza Rica, ordenó al procurador de justicia Amador Toca Cangas, que los llamara la capital y cuando entraron a su despacho amenazó a los jóvenes revolucionarios y monumentales: “O pagan o van a la cárcel”. Fue el lacónico saludo y despedida. El procurador les concedió 30 días para liquidar el saldo.

Héctor y Arcadio, trabajadores petroleros, recurrieron a la Sección 30 para que solventara el adeudo, así fue como conservaron la libertad y el orgullo por haber erigido el Monumento a la Madre.

Don Salvador Vidargas murió en la Ciudad de México, el año 2002. Siempre se expresó con simpatía de los promotores de su obra plástica en Poza Rica, diciendo que eran “buenos muchachos”.


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De los Ángeles a los Demonios. Trascender a través de la enseñanza

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Dra. Denisse de los Ángeles Uribe Obregón

Magistrada del H. Tribunal Superior de Justicia

Desde 1918 se celebra en México el Día del Maestro, fecha instaurada en 1917 por decreto del entonces Presidente de la República, General Venustiano Carranza en conmemoración y gratitud hacia los profesionales de la educación, quienes a través de su trabajo diario forjan el presente y futuro de nuestro país.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo realizada por el INEGI en 2019, en México, hay un millón ciento noventa y siete mil setecientos setenta y ocho personas ocupadas como docentes en educación básica; la Secretaría de Educación Pública (SEP) señala que durante el ciclo escolar 2020-2021 el número de profesores a nivel licenciatura tanto en universidades públicas como en privadas asciende a trescientos sesenta y un mil ciento noventa y tres en todo el país.

La cantidad de maestros en México ha aumentado considerablemente en los últimos años, toda vez que el porcentaje de población que asiste a clases también ha incrementado. De acuerdo con datos del INEGI, actualmente el 94 % de niñas y niños de entre 6 y 14 años de edad asisten a la escuela, mientras que el porcentaje de jóvenes que estudian es del 45 %.

Sin duda, los maestros juegan un papel fundamental para evitar la deserción escolar, ya que, además de cumplir con el objetivo de enseñar, también desempeñan el papel de investigadores, asesores y guías; la motivación y la metodología empleada en las aulas influye exitosamente en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Aunado a estas importantes tareas, desde hace más de un año los docentes se han enfrentado al reto de la educación a distancia, realizando un gran esfuerzo para adaptar los planes de estudio al contexto social de cada uno de sus estudiantes, pues si bien algunos alumnos han tenido la oportunidad de continuar con sus clases en línea, no todos tienen acceso a las mismas herramientas tecnológicas.

De acuerdo con un informe realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo y la Unesco, se calcula que en los países de Latinoamérica cerca de la mitad de la población estudiantil se ha quedado completa o parcialmente marginada de la educación a distancia, sobre todo en las poblaciones con mayor índice de pobreza, motivo por el cual en estos lugares el regreso a clases presenciales es urgente.

En este sentido, es preciso reconocer la gestión del Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, así como del gobernador de nuestra entidad, Ing. Cuitláhuac García Jiménez, quienes hicieron posible que los maestros veracruzanos recibieran la vacuna contra el COVID-19 durante el mes de abril, con el propósito de tener un retorno a las aulas seguro, situación que sin duda contribuirá a disminuir el rezago escolar, sobre todo en zonas marginadas.

Ser maestro requiere de vocación, actitud de servicio y mucha responsabilidad, quienes hemos tenido la fortuna de impartir clases sabemos el importante compromiso social que representa la labor docente; sin duda, la mejor manera de transformar a la sociedad es a través de la educación.

Desde este espacio, expreso mi reconocimiento y admiración a nuestras maestras y maestros, quienes se esfuerzan diariamente por sembrar en sus alumnos la semilla del conocimiento, además de motivarlos e inculcar en ellos valores, pensamiento crítico y responsabilidad social, acciones que les permiten  trascender a través de la enseñanza.


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De los Ángeles a los Demonios. Normativa internacional en materia de violencia de género

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Dra. Denisse de los Ángeles Uribe Obregón

Magistrada del H. Tribunal Superior de Justicia

La historia nos ha enseñado que las mujeres y los hombres no siempre hemos gozado de igualdad jurídica, la igualdad en derechos es una victoria relativamente reciente, tanto a nivel internacional como en nuestro país; las primeras generaciones de derechos humanos no consideraron al género femenino, en este sentido se advierte que cuando se comenzó a debatir acerca de los derechos del hombre y del ciudadano, la mujer no estaba incluida.

Las luchas emprendidas para lograr el reconocimiento de los derechos de las mujeres, comenzaron a rendir frutos en el siglo XX a través de la publicación y adopción de instrumentos internacionales que recogieron el anhelo de justicia e igualdad, ideales que con el paso de los años se han incorporado al derecho interno de los estados.

Para entender la lucha de las mujeres por la igualdad y por el reconocimiento de derechos, debemos partir reconociendo que el género femenino históricamente ha sido víctima de discriminación; a la mujer se le discrimina cuando se le brinda un trato diferente y desigual, colocándola en desventaja respecto de los hombres, por lo tanto la violencia debe ser interpretada como una forma extrema de discriminación.

Lamentablemente en todo el mundo las mujeres son víctimas de maltrato, sin embargo, Naciones Unidas señala que en los países de renta baja y renta media la violencia de género es más desproporcionada; en América Latina el 25 % las mujeres sufre o ha sufrido algún tipo de violencia de género.

La Organización Mundial de la Salud estima que a nivel mundial una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual desde que es muy joven; el grupo etario como mayores tasas de violencia comprende a las jóvenes de entre 15 y 24 años.

Desde el ámbito internacional se ha entendido a la violencia contra las mujeres como una forma de discriminación por razón de género enraizada en todos los países, por ello uno de los principales objetivos de Naciones Unidas desde la adopción de su Carta Fundacional ha sido fomentar la cooperación internacional para lograr el respeto a los derechos y libertades fundamentales de todos, sin distinción.

El primer instrumento internacional orientado a lograr tal propósito es la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer (CEDAW), aprobada por la Asamblea General de la ONU el 18 de septiembre de 1979 y ratificada por nuestro país el 23 de marzo de 1981; este documento es considerado la carta internacional de los derechos de las mujeres.

La convención consta de 30 artículos, dentro de los cuales se reconocen derechos a la igualdad, integridad personal, participación política, nacionalidad, entre otros; a través de este instrumento los estados partes se comprometen, entre otras cuestiones, a adoptar medidas legislativas para prohibir todo tipo de discriminación contra la mujer y establecer la protección jurídica a sus derechos sobre una base de igualdad con los del hombre.

El artículo 17 de la convención establece la conformación de un Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, integrado por mujeres de gran prestigio moral; actualmente la destacada académica Leticia Bonifaz Alfonso representa a México dentro de este grupo de expertas.

Las facultades y funcionamiento de dicho comité se encuentran especificadas en el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, adoptado por la Asamblea General el 6 de octubre de 1999 y ratificado por México el 15 de marzo de 2002, este documento constituye una garantía para el cumplimiento de los compromisos y obligaciones adquiridas por los estados.

A nivel regional, la Organización de Estados Americanos (OEA), impulsó la creación de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belém Do Pará), la cual entró en vigor el 28 de marzo de 1996 y fue ratificada por México el 12 de noviembre de 1998.

La importancia de tal instrumento radica en que es el primer Tratado Internacional en materia de Derechos Humanos que aborda de manera específica la violencia contra las mujeres, consagrando el derecho a una vida libre de violencia tanto en el ámbito privado como en el público a través de la incorporación de mecanismos de protección y defensa.

La erradicación de todas las formas de discriminación en contra de las mujeres representa una de las principales aspiraciones de la comunidad internacional; eliminar las conductas que atenten contra los derechos humanos y los principios de igualdad y la no discriminación debe ser prioridad de todos los estados para construir sociedades más igualitarias y libres de todo tipo de violencia contra las mujeres.


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